Inglaterra se atasca ante Ghana y deja el liderato del grupo para el cierre

Imagen: El País
Inglaterra no logró romper el cerrojo de Ghana y selló un empate sin goles que deja abierta la pelea por el liderato del grupo. La definición se trasladó a la última jornada, con más tensión que fútbol.
Inglaterra tropezó en el momento en que esperaba dar un paso firme hacia el liderato del grupo: empató 0-0 con Ghana en un partido que dominó territorialmente, pero en el que volvió a exhibir una vieja fragilidad, la falta de remate cuando el encuentro se convierte en un bloqueo. El resultado, según informó El País, aplaza la definición de la primera plaza hasta la última jornada y mete presión a un favorito que hasta ahora parecía tener el camino más despejado.
El guion del partido fue claro desde el inicio. El equipo de Thomas Tuchel asumió la iniciativa, tuvo más balón y empujó al rival hacia su campo, pero encontró muy poco espacio entre líneas y menos inspiración en los metros decisivos. Ghana, con Carlos Queiroz al mando, hizo lo que suele hacer un equipo que sabe que parte desde abajo en el pronóstico: cerró carriles, redujo riesgos y convirtió el duelo en una sucesión de ataques previsibles. El empate sin goles no solo refleja un partido de escasa claridad ofensiva; también deja una advertencia para Inglaterra, que sigue acumulando posesión sin transformar ese control en una ventaja real en el marcador.
La noticia importa más allá de una simple igualdad porque la primera plaza de un grupo no es un detalle menor: suele definir cruces, rutas más favorables y, en ocasiones, la diferencia entre un camino cómodo y otro lleno de obstáculos. Inglaterra llega a la última fecha con la obligación de responder ante un rival que, viendo lo ocurrido frente a Ghana, ya sabe que el principal desafío para tumbar a los ingleses no es defender durante muchos minutos, sino resistir la primera oleada y obligarlos a jugar sin margen. Ese es el gran problema que Tuchel deberá resolver si quiere que su selección convierta la posesión en poder real: faltan automatismos más agresivos, más ruptura por fuera y una presencia más consistente dentro del área.
Para Ghana, el empate tiene un valor distinto pero igualmente relevante. En torneos cortos, puntuar ante una selección de mayor jerarquía no solo suma en la tabla: también fortalece la convicción de que la disciplina táctica puede equilibrar diferencias de talento. En un grupo que llega abierto al cierre, el resultado confirma algo que el fútbol repite una y otra vez: cuando el favorito no encuentra profundidad ni precisión, cualquier equipo ordenado puede llevarlo al terreno más incómodo posible. Inglaterra sigue dependiendo de sí misma, sí, pero ya no tiene margen para confiar en la inercia. La última jornada decidirá si este tropiezo fue apenas un accidente o el síntoma de una selección que todavía no termina de traducir su dominio en autoridad.




