Meisel inicia trámite de referendo para ampliar autonomía regional
Imagen: El Tiempo - Política
El senador Carlos Meisel dio el primer paso formal para impulsar un referendo que promete fortalecer la autonomía regional y recortar el tamaño del Estado. La Registraduría le entregó los formularios para conformar el comité promotor, abriendo una ruta política y jurídica que podría reordenar competencias en Colombia.
El senador Carlos Meisel, del Centro Democrático, inició de manera formal el trámite para promover un referendo que busca fortalecer la autonomía de las regiones y reducir el tamaño del Estado. La Registraduría le entregó los formularios necesarios para constituir el comité impulsor, un paso indispensable para poner en marcha la recolección de apoyos ciudadanos y llevar la iniciativa a la siguiente fase del proceso electoral.
Con esta entrega, el proyecto entra en terreno institucional y deja de ser solo una idea de campaña o una discusión política de bancada. A partir de ahora, los promotores deberán organizarse, definir el alcance de la propuesta y cumplir con los requisitos legales que exige la autoridad electoral para que el mecanismo de participación pueda avanzar. Aunque todavía está lejos de convertirse en una votación nacional, el simple inicio del trámite le da visibilidad a un debate de fondo: hasta dónde debe llegar el poder del Gobierno central y qué tanto margen real tienen hoy los departamentos y municipios para decidir sobre sus recursos y competencias.
El referendo toca una fibra sensible de la política colombiana, porque plantea una tensión que no es nueva: un Estado que concentra decisiones en Bogotá frente a regiones que reclaman más autonomía para responder a sus necesidades. Esa discusión suele cobrar fuerza cuando se habla de inversión pública, ejecución presupuestal, infraestructura, seguridad y capacidad de gestión local. En la práctica, cualquier intento de reordenar ese balance tendría implicaciones sobre la distribución del poder, el funcionamiento de las entidades territoriales y la relación entre el Ejecutivo, el Congreso y la ciudadanía. Por eso, más allá del impulso político que le dé el senador Meisel, la iniciativa tendrá que superar no solo filtros jurídicos y administrativos, sino también la prueba más difícil: convencer a los votantes de que un Estado más pequeño necesariamente significa un país mejor administrado.
El movimiento de Meisel se inscribe además en un contexto en el que distintos sectores vuelven a cuestionar la eficiencia del aparato estatal y la centralización histórica del poder en Colombia. Si logra reunir el respaldo requerido, el referendo podría abrir una campaña nacional con efectos directos en el debate sobre descentralización, gasto público y gobernabilidad. En un país donde las regiones suelen sentirse rezagadas frente a las decisiones de la capital, la propuesta promete prender una discusión que mezcla política, administración pública y una vieja demanda territorial que sigue sin resolverse del todo.


