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Iñigo Pérez enciende las alarmas en Villarreal: "el arranque es muy malo"

Hace 47 minutos

El Villarreal encadenó otro golpe con la derrota 2-3 ante el Deportivo y dejó a Iñigo Pérez señalando fallos urgentes en ambas áreas. Con solo dos puntos de doce, el técnico admite un inicio alarmante antes de la Liga de Campeones.

El Villarreal sufrió un nuevo tropiezo en Vila-real y el golpe fue más allá del resultado: tras caer 2-3 ante el Deportivo, Iñigo Pérez dejó claro que el problema no se reduce a un mal día, sino a un arranque de temporada que ya considera “muy malo” por los apenas dos puntos sumados de doce posibles. El técnico navarro puso el foco en la falta de precisión en las áreas, un déficit que, según su lectura, está pesando de forma decisiva y que comienza a instalar una sensación de urgencia en el entorno amarillo.

Pérez, visiblemente incómodo con lo visto por su equipo, sostuvo que el daño no vino solo por los errores puntuales en un partido con cinco goles, sino por una imagen colectiva que no le dejó satisfecho ni siquiera en el escenario hipotético de una victoria. Su diagnóstico fue directo: el equipo necesita mirarse por dentro, corregir de inmediato y recuperar aquello que, a su juicio, define el trabajo de un entrenador y la estabilidad de un equipo competitivo. En su mensaje no hubo espacio para matices: habló de dolor, de irritación y de señales de alarma que no se pueden ignorar. También insistió en que el problema de fondo no se tapa con el marcador, porque las sensaciones —dijo— ya venían siendo negativas.

Lo que ocurre en Villarreal importa porque el fútbol moderno castiga con rapidez a los equipos que no convierten sus buenas intenciones en resultados, y más todavía cuando el calendario aprieta. Un inicio con solo dos puntos en cuatro jornadas no solo compromete la tranquilidad interna, sino que puede alterar la gestión del grupo, la relación con la grada y la presión sobre un proyecto que se supone llamado a competir en varios frentes. En ese contexto, el duelo de este martes ante el Borussia Dortmund por la Liga de Campeones aparece como una prueba de fuego: no solo para medir el estado anímico del vestuario, sino para comprobar si el equipo es capaz de separar la crisis doméstica de una competición que exige máxima concentración y personalidad.

Pérez confía en que sus jugadores puedan dejar atrás este mal comienzo liguero y mostrar otra versión en Europa, pero el desafío ya está planteado. El Villarreal no solo necesita sumar; necesita convencer. Y cuando un entrenador admite públicamente que ni ganando se habría ido tranquilo, el mensaje es claro: el problema no es de una tarde, sino de estructura emocional y futbolística. La respuesta, ahora, debe llegar en el campo, porque en clubes como este los avisos tempranos suelen convertirse en crisis si nadie corrige a tiempo.

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