Queja contra Erasmo Zuleta por presunta propaganda política desata choque con Petro
Imagen: El Tiempo - Política
La polémica por supuesta propaganda electoral a favor de Abelardo de la Espriella en la Feria de la Ganadería escaló hasta la Casa de Nariño. Gustavo Petro pidió la intervención del procurador Gregorio Eljach, mientras se anuncia una queja contra el gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta.
La controversia política en Córdoba subió de tono luego de que se anunciara una queja contra el gobernador Erasmo Zuleta por una presunta participación en actos de propaganda electoral a favor de Abelardo de la Espriella durante la Feria de la Ganadería, uno de los eventos públicos más visibles del departamento. El presidente Gustavo Petro reaccionó con dureza ante los hechos y pidió un pronunciamiento del procurador Gregorio Eljach, lo que convierte un episodio regional en un nuevo pulso sobre los límites entre la gestión pública y la actividad proselitista.
Según informó El Tiempo - Política, la molestia surge por lo ocurrido en un escenario institucional y masivo, donde la presencia de un mandatario departamental puede tener un peso simbólico y político considerable. En este tipo de casos, el punto no es solo si hubo una manifestación explícita de apoyo, sino si la autoridad local utilizó el prestigio, la logística o la visibilidad del cargo para favorecer a una figura con aspiraciones políticas. En Colombia, esa línea es especialmente sensible en época preelectoral, cuando cada gesto de un funcionario de alto nivel puede interpretarse como una ventaja indebida frente a otros competidores.
El episodio importa por algo más que la discusión jurídica. La Feria de la Ganadería no es un acto menor: es una vitrina de poder, tradición y audiencia regional, precisamente el tipo de escenario donde el mensaje político se multiplica. Si la queja prospera, el caso podría abrir una revisión disciplinaria sobre la conducta del gobernador y sobre la forma en que varios mandatarios territoriales están usando eventos oficiales en un clima cada vez más cargado de campaña. La solicitud de Petro a la Procuraduría también revela una intención política de marcar territorio: el Gobierno quiere que los organismos de control se pronuncien cuando, a su juicio, se cruza la frontera entre lo institucional y lo electoral.
Más allá del nombre propio de Erasmo Zuleta o del peso mediático de Abelardo de la Espriella, el fondo del asunto es el mismo que termina afectando la confianza ciudadana: cuando un cargo público parece ponerse al servicio de una causa electoral, la gente percibe que la cancha no está pareja. Por eso este episodio no se limita a una disputa entre élites regionales; toca directamente el debate sobre la neutralidad del Estado, una regla básica que, si se debilita, erosiona la credibilidad de las instituciones y normaliza el uso de lo público como plataforma de campaña.




