Invamer frena una falsa encuesta sobre la segunda vuelta de 2026 que circula en redes
Imagen: El Tiempo - Política
Invamer salió a desmentir una imagen falsa que circuló en redes y que le atribuía una supuesta encuesta sobre la segunda vuelta presidencial de 2026. La empresa enmarcó su advertencia en la campaña “La verdad nos mueve”, en medio del ruido informativo que ya rodea la contienda.
Invamer tuvo que salir a ponerle freno a una imagen falsa que comenzó a circular en redes sociales y que le atribuía una supuesta encuesta sobre la segunda vuelta presidencial de 2026. La compañía desmintió la pieza y advirtió que se trata de desinformación, en un episodio que vuelve a dejar en evidencia lo fácil que es fabricar percepciones políticas en internet y hacerlas pasar por datos legítimos.
De acuerdo con lo informado por El Tiempo - Política, la empresa compartió la imagen dentro de su iniciativa “La verdad nos mueve”, una campaña con la que busca alertar sobre la manipulación de contenidos en entornos digitales. El caso no es menor: cuando una gráfica falsa se presenta como si fuera una medición seria, el daño no se limita a la reputación de una firma encuestadora. También puede alterar conversaciones políticas, alimentar lecturas equivocadas sobre la correlación de fuerzas y empujar a ciudadanos a formarse una opinión sobre bases inexistentes. En una elección que todavía está en fase de precalentamiento, ese tipo de material tiene más capacidad de confusión de la que aparenta.
El episodio encaja en una tendencia más amplia que ya se volvió parte del paisaje electoral en Colombia y en buena parte de América Latina: el uso de piezas visuales, capturas editadas y supuestos sondeos para instalar narrativas antes de que exista evidencia verificable. En campañas cada vez más mediadas por plataformas sociales, la velocidad compite con la verdad y, muchas veces, la supera. Por eso importa que una firma como Invamer salga a corregir el rumbo de inmediato: no solo está defendiendo su credibilidad, sino también recordando que la discusión pública no puede construirse sobre montajes. En un país con alta polarización, una encuesta falsa no es un simple error; es una herramienta de influencia.
Más allá del desmentido puntual, este caso deja una lección incómoda para el debate electoral que viene: la batalla por la presidencia de 2026 no empezará únicamente en las urnas ni en los tarjetones, sino también en la guerra por lo que la gente cree ver en su teléfono. Para el ciudadano común, eso significa que cada imagen compartida sin verificar puede convertirse en parte de una cadena de manipulación. Y para los medios, los partidos y las firmas de medición, el desafío será doble: producir información confiable y, al mismo tiempo, desmontar a tiempo los falsos atajos que buscan imponerse como verdad.




