Irán mueve sus petroleros antes del acuerdo con Washington y tensiona al mercado
Imagen: infobae mundo
Irán empezó a mover petroleros clave mientras se acerca un acuerdo con Estados Unidos que abriría la puerta a vender crudo de inmediato. El mercado ya vigila si Teherán logra sacar del bloqueo decenas de millones de barriles atrapados en sus puertos.
La señal más clara de que el acuerdo entre Irán y Estados Unidos está entrando en su fase decisiva no vino de una declaración diplomática, sino del mar: varios petroleros vinculados a Teherán comenzaron a cambiar de posición justo cuando se prepara la firma de un pacto que podría permitirle al país vender petróleo de forma inmediata. Entre los movimientos detectados figuran cuatro buques, dos de ellos superpetroleros con capacidad para cargar hasta dos millones de barriles de crudo, que activaron sus transpondedores y parecían salir del estrecho de Ormuz o del golfo de Omán, según datos de seguimiento recopilados por Bloomberg.
A eso se suma que al menos tres embarcaciones que aguardaban en el puerto de Chabahar, en la periferia del golfo Pérsico, abandonaron sus posiciones, de acuerdo con la firma TankerTrackers.com, que sigue el comercio petrolero iraní mediante imágenes satelitales. En paralelo, el mercado intenta leer entre líneas qué tan lejos está realmente el levantamiento del bloqueo estadounidense a los puertos iraníes. La presión no es menor: Kpler calcula que unos 68 millones de barriles de crudo iraní siguen varados dentro de ese cerco, una cantidad suficiente para mover la oferta global si empieza a salir en volumen.
Lo que está en juego no es solo la logística marítima, sino el precio y el equilibrio del mercado energético. Si Irán vuelve a vender su petróleo con exenciones inmediatas de sanciones, como anticipó Bloomberg a partir de un borrador casi definitivo del acuerdo, la oferta internacional podría aumentar en un momento en que los operadores ya ven con nerviosismo la posibilidad de una mayor disponibilidad de crudo. Eso explica por qué cada movimiento de un petrolero iraní se observa como una pieza de geopolítica aplicada: un transpondedor encendido, una ruta que cambia o una escala en Ormuz puede anticipar mucho más que un simple viaje comercial. También revela el grado de opacidad con el que opera la flota iraní, conocida por apagar señales, falsear identidades y moverse en una región donde la guerra ha complicado todavía más el rastreo marítimo.
El contexto tampoco ayuda a la calma. El bloqueo estadounidense, vigente desde mediados de abril, había dejado a varios buques esperando sin poder entrar a puerto, mientras algunas fuerzas navales estadounidenses incluso dispararon contra embarcaciones que intentaban romper la restricción. Ahora, con reportes de medios iraníes que aseguran que el cerco ya empezó a levantarse y con un alto funcionario de Exteriores hablando de una fase de implementación, la historia entra en una etapa delicada: si el pacto se firma este viernes, Estados Unidos podría estar abriendo la compuerta para que Irán regrese al mercado energético casi de inmediato. Para consumidores y empresas, eso puede traducirse en un mercado algo más holgado; para la Casa Blanca, en cambio, supone una jugada arriesgada en la que diplomacia, sanciones y petróleo vuelven a entrelazarse en el mismo tablero.



