Irán reporta incendio de un superpetrolero tras explotar una mina en Ormuz

Imagen: infobae mundo
Irán aseguró que un superpetrolero se incendió tras impactar una mina marítima al salir del estrecho de Ormuz por una ruta restringida. El hecho vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad en una de las arterias petroleras más sensibles del mundo.
Un superpetrolero cargado de crudo se incendió tras chocar con un artefacto explosivo mientras salía del estrecho de Ormuz por un trayecto prohibido, según informó la Guardia Revolucionaria iraní. La versión oficial apunta a que el buque había desactivado sus sistemas de localización, un detalle que enciende sospechas sobre el tipo de maniobra que intentaba realizar en una de las rutas marítimas más vigiladas y sensibles del planeta.
De acuerdo con la información divulgada por el cuerpo militar iraní, el incidente ocurrió cuando la embarcación abandonaba el paso estratégico entre Irán y Omán. Las autoridades sostienen que el choque fue con una mina marítima, lo que explicaría el incendio posterior en la nave. Por ahora no se ha detallado públicamente el nombre del buque ni el estado de su tripulación, dos elementos clave para dimensionar la magnitud real del episodio y descartar víctimas o una fuga importante de hidrocarburos.
El estrecho de Ormuz no es un punto más del mapa: por allí circula una parte decisiva del petróleo que sale del Golfo Pérsico hacia Asia, Europa y otros mercados. Cualquier incidente en ese corredor, incluso uno aislado, tiene capacidad de alterar los precios internacionales del crudo, elevar primas de seguro marítimo y reavivar tensiones geopolíticas entre Irán, sus vecinos del Golfo y las potencias que dependen de ese suministro. Que el buque se moviera con los sistemas de rastreo apagados añade otro nivel de inquietud, porque ese tipo de práctica suele asociarse con trayectos irregulares, operaciones de evasión o maniobras que buscan evitar el monitoreo naval.
Más allá del incendio, el episodio deja al descubierto la fragilidad de una ruta que durante décadas ha funcionado como termómetro de la tensión regional. Si Irán confirma que se trató de una mina marítima, el caso puede derivar en nuevas acusaciones cruzadas sobre sabotaje, control del tráfico petrolero y seguridad en aguas estratégicas. Para los mercados, la pregunta no es solo qué pasó con ese superpetrolero, sino cuánto más puede resistir el mundo un estrechamiento de uno de sus principales canales de energía sin que se dispare la incertidumbre.



