Estados Unidos

Irán pone sobre la mesa reabrir Ormuz en siete días y presiona a EE.UU.

Hace 4 horas
Irán pone sobre la mesa reabrir Ormuz en siete días y presiona a EE.UU.

Imagen: BBC Mundo

Irán dijo en la ONU que podría reabrir el estrecho de Ormuz en siete días si se cumplen las condiciones pactadas en un memorando firmado en junio. La señal llega en medio de la tensión con Washington y con el mundo pendiente de la ruta por donde pasa una porción clave del petróleo global.

Irán abrió una puerta de negociación directa con Estados Unidos al afirmar en la sede de la ONU, en Nueva York, que el estrecho de Ormuz podría reabrirse en un plazo de siete días, siempre que se cumplan las condiciones establecidas en un memorando de entendimiento firmado en junio. La declaración, atribuida a Araghchi por la prensa internacional, coloca otra vez en el centro del tablero una de las rutas marítimas más sensibles del planeta, clave para el transporte de petróleo y gas hacia Asia, Europa y, por extensión, para la estabilidad de los precios energéticos globales.

La oferta no es un gesto menor. El estrecho de Ormuz, entre Omán e Irán, es un cuello de botella estratégico por donde circula una parte significativa del crudo que sale de productores del Golfo Pérsico. Cualquier interrupción allí tiene efectos inmediatos en los mercados: suben los costos de transporte, se tensionan los precios internacionales del petróleo y aumenta la presión sobre gobiernos y consumidores, incluidos los de Estados Unidos y América Latina. Por eso, cuando Teherán habla de reabrir esa vía en tan poco tiempo, no solo está enviando un mensaje diplomático; también está mostrando que entiende el peso económico de ese corredor marítimo y que lo usa como ficha de negociación.

El contexto importa porque esta declaración llega en medio de una relación históricamente rota entre Teherán y Washington, marcada por sanciones, choques militares indirectos y una desconfianza que ha sobrevivido a varios gobiernos. Que Irán vincule la reapertura del estrecho al cumplimiento de un memorando firmado en junio sugiere que el mensaje no es improvisado, sino parte de una estrategia para fijar condiciones y elevar el costo político de cualquier negativa estadounidense. En términos prácticos, la afirmación busca algo más que un titular: intenta mostrar que Irán tiene capacidad de influir sobre el flujo energético mundial y que cualquier salida a la crisis pasa por sentarse a negociar, no por escalar la presión.

Lo que ocurra después dependerá de si Washington interpreta la oferta como una señal real de desescalada o como una maniobra para ganar tiempo y ventaja política. Pero incluso si no hay un acuerdo inmediato, la declaración ya produce un efecto: recuerda que el estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los puntos más frágiles de la economía global. Para los mercados basta una amenaza; para los países que dependen de esa energía, cada palabra desde Teherán o Washington se traduce en incertidumbre sobre combustible, inflación y estabilidad.

Noticias relacionadas