Irán dice haber atacado bases de EE.UU. en Bahréin y Jordania y sube la tensión

Imagen: infobae mundo
Irán aseguró haber atacado la Quinta Flota estadounidense en Bahréin y una base aérea en Jordania en respuesta a los bombardeos de Washington. El anuncio eleva la tensión regional y abre la puerta a una escalada militar de consecuencias impredecibles.
Irán elevó este domingo la presión sobre Estados Unidos al afirmar que lanzó nuevos ataques con misiles y drones contra la Quinta Flota en Bahréin y una base aérea en Jordania, en una respuesta directa a los bombardeos ordenados por Washington. El anuncio, atribuido al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), vuelve a poner a Medio Oriente en una posición de máximo riesgo, con la posibilidad real de que el choque entre ambos países deje de ser una cadena de mensajes y represalias para convertirse en una confrontación más abierta.
De acuerdo con el comunicado difundido por el IRGC, la ofensiva tuvo como blancos instalaciones vinculadas a la presencia militar estadounidense en la región y fue presentada como parte de una “operación de represalia” que, según Teherán, no ha terminado. La referencia a la Quinta Flota en Bahréin es especialmente sensible: se trata de uno de los puntos más estratégicos del dispositivo naval de Washington en el Golfo Pérsico, desde donde se supervisa una vasta zona marítima clave para el comercio global y el tránsito energético. La mención de una base en Jordania, por su parte, amplía el alcance geográfico del mensaje iraní y refuerza la idea de que la respuesta no se limita a un solo frente.
El trasfondo de esta nueva escalada es conocido, pero no por eso menos peligroso: cada golpe y contragolpe entre Irán y Estados Unidos arrastra a aliados, bases, rutas comerciales y gobiernos vecinos que intentan contener un conflicto que ninguno parece controlar del todo. Bahréin, por ejemplo, alberga una presencia militar estadounidense decisiva y también es un país especialmente vulnerable por su ubicación frente a Irán y por su delicado equilibrio interno. Jordania, en tanto, se ha convertido en una pieza logística importante para las operaciones de Washington en la región. Por eso, si estos ataques se confirman en su alcance y consecuencias, el mensaje de Teherán no solo apunta al Pentágono: también busca demostrar capacidad de presión sobre el entramado militar que sostiene la influencia estadounidense en Medio Oriente.
Lo que viene dependerá de la respuesta de Washington y de si decide limitarse a una señal de disuasión o escalar con nuevos ataques. En escenarios como este, la experiencia muestra que el riesgo mayor no siempre está en el anuncio más ruidoso, sino en el siguiente movimiento. Y mientras los gobiernos miden costos y exhiben fuerza, la población civil en la región queda otra vez atrapada en una dinámica donde cualquier error de cálculo puede transformar una represalia puntual en una crisis mucho más amplia.




