Mundo

Israel recrudece sus ataques en Líbano y crece el temor a una guerra abierta

Hace 2 horas
Israel recrudece sus ataques en Líbano y crece el temor a una guerra abierta

Imagen: El País

Israel volvió a bombardear el sur del Líbano mientras eleva la presión sobre Hezbolá, al que acusa de haber lanzado drones contra sus tropas. El nuevo intercambio ocurre en medio de una guerra de desgaste que, según Beirut, ya deja 4.353 muertos y más de 12.000 heridos desde marzo.

Israel intensificó este jueves sus ataques sobre el sur del Líbano en una nueva escalada con Hezbolá, a quien responsabiliza de haber lanzado drones contra sus soldados. El episodio vuelve a poner al borde del colapso la frágil frontera entre ambos países y alimenta el temor de que el conflicto, hasta ahora concentrado en choques intermitentes, termine por abrir un frente de mayor alcance en Medio Oriente.

De acuerdo con los datos difundidos por Beirut, los bombardeos israelíes y la violencia asociada a la confrontación han dejado 4.353 personas muertas y más de 12.000 heridas desde marzo. Esa cifra refleja el peso humano de una guerra que se desarrolla con intensidad creciente en el sur libanés, donde comunidades enteras viven bajo la amenaza permanente de nuevos ataques, desplazamientos forzados y el derrumbe de servicios básicos. Del lado israelí, la narrativa oficial insiste en que la respuesta militar busca impedir que Hezbolá consolide capacidad ofensiva sobre la frontera y proteja a sus tropas de ataques con drones y misiles.

Lo que ocurre en el sur del Líbano no es un episodio aislado, sino parte de una confrontación de largo aliento entre Israel y Hezbolá que se ha agudizado al calor de la guerra regional. El intercambio de fuego ya no se limita a mensajes de disuasión: está golpeando de lleno a civiles, infraestructura y economías locales, con consecuencias que se sienten más allá del campo de batalla. Cada nuevo ataque reduce el margen para una salida negociada y aumenta el riesgo de que un error de cálculo arrastre a ambos bandos a una guerra abierta, con efectos devastadores para Líbano, un país ya castigado por la crisis financiera, la parálisis política y una de las peores emergencias humanitarias de su historia reciente.

Para la población de a pie, la pregunta deja de ser quién gana el pulso militar y pasa a ser cuánto más puede resistir una sociedad que vive entre sirenas, funerales y desplazamientos. En una región donde las escaladas suelen empezar con incidentes puntuales y terminar en tragedias prolongadas, el costo de esta nueva ofensiva no se medirá solo en cifras, sino en la capacidad de Líbano e Israel para evitar que la frontera se convierta en un incendio fuera de control.

Noticias relacionadas