Mundo

Netanyahu sigue marcando la negociación del próximo gobierno en Israel

Hace 2 horas

Israel entra en una nueva pulseada política tras las elecciones, con Benjamin Netanyahu otra vez en el centro de la negociación. Según el analista Ilan Buzny, la formación de gobierno dependerá de equilibrios frágiles, el voto de los partidos árabes y la tensión por el servicio militar obligatorio.

Israel volvió a quedar atrapado en una ecuación conocida: sin mayorías claras, el próximo gobierno dependerá de pactos incómodos y de la capacidad de Benjamin Netanyahu para reunir apoyos en un Parlamento fragmentado. El analista internacional Ilan Buzny sostuvo en Infobae a la Tarde que, pese al resultado electoral, la llave de la gobernabilidad sigue pasando por el ex primer ministro, cuya experiencia y peso político continúan marcando el tablero.

De acuerdo con Buzny, el escenario postelectoral quedó atravesado por dos factores decisivos: el rol de los partidos árabes dentro de la Knéset y las discusiones sobre el servicio militar obligatorio, un tema sensible en Israel que suele tensar cualquier negociación de coalición. En ese ajedrez, cada bloque intenta evitar quedar atrapado en alianzas que le resten legitimidad ante su electorado, mientras Netanyahu busca sumar voluntades suficientes para volver a encabezar un gobierno estable.

El contexto no es menor. Israel lleva años en una dinámica de inestabilidad política que ha convertido las elecciones en una repetición de escenarios de bloqueo, negociaciones exprés y gobiernos de vida corta. La fragmentación partidaria ha obligado a acuerdos cada vez más difíciles, y la presencia de fuerzas árabes con capacidad de inclinar la balanza introduce un componente que va más allá de los números: define también qué tipo de coalición puede sostenerse sin romperse a las pocas semanas. En paralelo, la disputa por la conscripción militar expone una fractura interna de fondo entre sectores seculares, religiosos y nacionalistas, un debate que no solo ordena el poder sino que también toca fibras sociales muy profundas.

Para la ciudadanía israelí, esta disputa no es un juego de élites. Un gobierno que nazca débil arranca condicionado en seguridad, economía y gestión interna, justo en un país donde la agenda política nunca está separada de la tensión regional. Por eso la pregunta no es únicamente quién gana la elección, sino quién consigue sobrevivir a la aritmética parlamentaria. Y en esa partida, como subrayó Buzny, Netanyahu sigue siendo el nombre que más pesa cuando se habla de coaliciones.

Noticias relacionadas