Israel lanza ofensiva en el sur de Líbano y agrava la tensión con Hezbollah

Imagen: infobae mundo
Israel abrió una nueva operación militar en el sur de Líbano y ordenó evacuar Mansouri, en una escalada que vuelve a tensar la frontera con Hezbollah. El movimiento ocurre mientras en Roma avanzan conversaciones impulsadas por Estados Unidos para sacar a ese grupo de la franja limítrofe.
Israel puso en marcha una operación militar en el sur de Líbano después de un ataque atribuido a Hezbollah, en una decisión que eleva de nuevo el riesgo de desborde en una frontera marcada por meses de intercambios de fuego. Antes de la ofensiva, el Ejército israelí había ordenado el desplazamiento forzoso de los habitantes de Mansouri, una señal de que la acción no sería limitada ni simbólica, sino parte de una estrategia de presión sobre una zona que Tel Aviv considera clave para su seguridad.
Según informó infobae mundo, la escalada coincidió con el avance en Roma de unas conversaciones promovidas por Estados Unidos que buscan redefinir el control de ese corredor fronterizo y dejarlo en manos de las fuerzas libanesas. Esa doble vía —bombardeo en el terreno y negociación diplomática en paralelo— resume el momento actual: Israel intenta imponer condiciones desde la fuerza mientras Washington procura contener la expansión del conflicto y evitar que el sur de Líbano quede, de facto, bajo la lógica militar de Hezbollah. El resultado inmediato es una mayor incertidumbre para la población civil, que vuelve a pagar el costo más alto cada vez que la disputa entre ambos actores se intensifica.
El episodio no puede leerse como un hecho aislado. Forma parte de una confrontación más amplia que se ha ido endureciendo desde el inicio de la guerra en Gaza y que ha convertido la frontera libanesa en un frente secundario, pero cada vez más peligroso. Para Israel, Hezbollah sigue siendo una amenaza estratégica respaldada por Irán; para Líbano, el problema es aún más complejo porque cualquier escalada golpea a un Estado debilitado, con instituciones frágiles y capacidad limitada para controlar completamente el territorio. Por eso las conversaciones en Roma importan tanto: si fracasan, crecerá la probabilidad de una nueva expansión militar; si avanzan, podrían abrir espacio para una desescalada frágil, difícil y probablemente temporal.
En el fondo, lo que está en juego no es solo la seguridad de una aldea o la respuesta a un ataque puntual, sino el equilibrio completo del sur libanés. Cada nueva operación israelí y cada reacción de Hezbollah empujan la frontera un paso más cerca de una guerra abierta, mientras la diplomacia intenta llegar tarde a una crisis que ya lleva demasiado tiempo cocinándose.




