Colombia

Cepeda defiende el empleo público y cuestiona a De la Espriella en plena campaña

Hace 20 horas

Iván Cepeda puso el empleo público en el centro de su discurso de campaña y prometió que, si llega a la Casa de Nariño, no recortará la nómina estatal. Al mismo tiempo, lanzó una crítica directa contra Abelardo de la Espriella al advertir que su postura implicaría un golpe masivo al trabajo formal en Colombia.

Iván Cepeda convirtió el empleo público en una bandera política y dejó claro que, si gana la Presidencia, no impulsará una política de despidos en el Estado. El candidato aseguró que mantendrá los avances laborales del gobierno de Gustavo Petro y defendió la reforma laboral como una herramienta para proteger el trabajo formal, en un mensaje con el que buscó marcar distancia de sus rivales y, al mismo tiempo, presentarse como continuidad de una agenda social que todavía sigue en disputa en Colombia.

La declaración llegó acompañada de una pulla directa contra Abelardo de la Espriella, a quien Cepeda acusó de representar una visión contraria a la protección del empleo. Según dijo el aspirante presidencial, una eventual administración influida por esa línea política terminaría afectando a más de 700.000 trabajadores del sector público. Más allá del tono de campaña, la cifra funcionó como un golpe retórico para posicionar el debate no solo en términos de eficiencia del Estado, sino de estabilidad laboral para cientos de miles de familias que dependen de salarios públicos en todo el país.

El pronunciamiento ocurre en un momento en el que el mercado laboral colombiano sigue mostrando heridas profundas: informalidad persistente, precariedad en buena parte del empleo y una discusión abierta sobre hasta dónde debe llegar la reforma laboral impulsada por el petrismo. Cepeda intenta capitalizar ese terreno al presentarse como un candidato que no desmontará lo conquistado en los últimos años, mientras critica a quienes plantean reducir el tamaño del Estado o flexibilizar aún más las condiciones de contratación. En la práctica, el debate trasciende la pelea entre aspirantes: lo que está en juego es qué modelo de empleo quiere sostener Colombia y quién asume el costo político de tocar la nómina pública.

La discusión también tiene una lectura electoral evidente. En un país donde el empleo estatal es una fuente de ingreso estable para maestros, auxiliares, técnicos, funcionarios locales y contratistas, cualquier discurso sobre despidos masivos toca una fibra sensible. Cepeda parece buscar allí un respaldo en sectores que temen un giro abrupto en la política laboral, mientras De la Espriella queda situado en el extremo opuesto del debate. En campaña, esa tensión será cada vez más visible: no se trata solo de prometer crecimiento económico, sino de decir con claridad quién pagará la factura de los ajustes y qué tan lejos está dispuesto a llegar cada candidato cuando hable de trabajo, Estado y derechos laborales.

Noticias relacionadas