Política

Cepeda borra el tono constituyente y reordena su apuesta para ir al centro

Hace 3 horas

Iván Cepeda recortó de forma drástica las referencias al poder constituyente en su programa de gobierno y ajustó el lenguaje sobre la paz. El giro, que según analistas busca ampliar su alcance político, apunta a mover su candidatura hacia el centro.

Iván Cepeda movió una pieza clave de su estrategia política: le bajó el tono a uno de los conceptos más sensibles de su programa, el poder constituyente, que apareció 23 veces en la versión original y hoy ya no ocupa el mismo lugar. El ajuste no es menor. En un país donde cualquier mención a una asamblea constituyente enciende alarmas sobre cambios de fondo al orden institucional, la decisión sugiere que el senador y aspirante presidencial entendió que ese lenguaje le estaba cerrando puertas más de las que le abría. En la práctica, Cepeda no solo corrigió palabras: está intentando corregir la percepción de su candidatura.

Según informó El Tiempo - Política, el programa sufrió cambios que analistas califican de extremos, en especial por la desaparición o reducción drástica de términos asociados a una transformación constituyente del Estado y por la revisión de la manera en que se formula la paz. Ese doble movimiento revela una lectura política precisa: en la Colombia de hoy, un proyecto que se lea como demasiado ideologizado o refundacional corre el riesgo de quedar atrapado en el voto duro de la izquierda y no avanzar hacia sectores moderados. Cepeda, que durante años ha sido una figura asociada al discurso de derechos humanos, la negociación política y la defensa de los acuerdos de paz, parece apostar por una versión más presentable para electores que desconfían de los cambios institucionales profundos.

El asunto importa porque la palabra constituyente no es neutra en Colombia. Evoca la posibilidad de reescribir reglas, redistribuir poderes y abrir una discusión que, para muchos, puede terminar desestabilizando más de lo que resuelve. Por eso, borrarla o reducirla no es un simple ejercicio de edición: es una señal de reposicionamiento. Los analistas citados por El Tiempo - Política sostienen que Cepeda intenta acercarse al centro, un territorio que en campañas recientes se ha convertido en la zona más disputada y, al mismo tiempo, más difícil de conquistar. Ese viraje también habla de la competencia interna y externa dentro del campo progresista, donde cada candidato necesita convencer a electores cansados de los extremos, pero sin perder la identidad que lo hizo reconocible.

En el fondo, esta es una disputa por el lenguaje antes que por el programa. Cepeda entiende que en Colombia las campañas no solo se ganan con propuestas, sino con la capacidad de no espantar al votante indeciso. Cambiar la palabra constituyente y matizar los términos de la paz puede ser una forma de tender puentes hacia un electorado más amplio, pero también abre una pregunta incómoda: ¿se trata de una verdadera moderación política o de una operación cosmética para volver vendible una agenda que, en su versión original, parecía demasiado marcada? La respuesta la dará el debate electoral, pero el mensaje ya está sobre la mesa: Cepeda quiere dejar de hablarle solo a su base y empezar a competir por el centro, donde hoy se decide buena parte del futuro político del país.

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