Cepeda gana terreno en Arauca y la izquierda crece 47,2 % pese a mayor abstención
Imagen: El Tiempo - Política
Iván Cepeda ganó terreno en Arauca y se impuso en tres municipios donde en 2022 había triunfado la derecha. Pese a una abstención más alta, el voto por la izquierda creció 47,2 % en el departamento, aunque la derecha sigue fuerte en dos municipios clave.
Iván Cepeda logró una señal política de peso en Arauca: se impuso en tres municipios del departamento que en 2022 habían quedado en manos de la derecha, según informó El Tiempo - Política. El dato no solo habla de una recomposición del voto en una región históricamente sensible a la polarización, sino también de una izquierda que encontró más respaldo local en medio de una participación más débil que la de otros comicios.
El avance de Cepeda se dio en un mapa electoral irregular. De acuerdo con el reporte citado, el voto por la izquierda aumentó 47,2 % en todo el departamento frente al escenario previo, una cifra que no es menor si se considera que Arauca suele moverse entre el voto de protesta, la desconfianza institucional y las lealtades regionales. Sin embargo, el crecimiento no fue uniforme: en dos de los siete municipios que conforman el departamento, Abelardo de la Espriella superó el 70 % de los votos, un resultado que deja claro que la derecha conserva bastiones muy sólidos incluso en un territorio donde la tendencia general se inclinó hacia la izquierda.
La abstención más alta de este año es una pieza clave para entender el resultado. Cuando menos gente vota, la lectura política cambia: los porcentajes pueden crecer sin que eso signifique necesariamente una expansión equivalente del apoyo en términos absolutos. Aun así, el dato de Cepeda tiene valor porque muestra que la izquierda no solo retuvo respaldo, sino que lo amplió en zonas donde hace dos años había perdido. En un departamento como Arauca, marcado por las tensiones entre Estado, economía ilegal, conflicto y abandono histórico, cada voto también expresa una relación con el poder central y con las promesas incumplidas.
Lo que ocurre en Arauca importa más allá de sus fronteras. Para la izquierda, el resultado es una señal de que puede competir en territorios donde antes encontraba techo; para la derecha, es una advertencia de que sus triunfos locales no garantizan dominio completo en todo el departamento. Y para la ciudadanía, el mensaje es más simple y más duro: la política sigue dividida entre regiones donde el cambio gana terreno y otras donde las viejas lealtades resisten con fuerza. En un país que mide su temperatura electoral municipio por municipio, Arauca vuelve a demostrar que el mapa no está cerrado.


