Política

Duque reabre la pelea por el legado económico y dice haber superado a Petro

Hace 9 horas

Iván Duque defendió su balance de gobierno y aseguró que dejó mejores resultados económicos, de inversión y empleo que la administración de Gustavo Petro. La comparación reabre la disputa por el legado económico y el rumbo social del país.

Iván Duque volvió a poner sobre la mesa la pelea por el legado económico de su gobierno y sostuvo que su administración dejó mejores indicadores que la de Gustavo Petro en crecimiento, inversión y empleo. La afirmación, divulgada por El Tiempo - Política, se inscribe en una disputa política que en Colombia nunca es inocente: cada cifra no solo busca medir la economía, también intenta fijar una narrativa sobre quién administró mejor el país y quién lo habría frenado después.

Según el exmandatario, su gobierno obtuvo resultados superiores en varios frentes económicos y sociales, y defendió que la economía creció “casi el doble” frente al desempeño posterior. Ese contraste apunta a un debate que ha acompañado a Colombia durante meses: el choque entre la herencia económica de los años de la pandemia, la recuperación que siguió a esa crisis y las tensiones actuales por inflación, inversión privada, mercado laboral y confianza empresarial. Duque intenta instalar la idea de que su período dejó una base más sólida para el crecimiento, mientras el petrismo insiste en que recibió un país golpeado y con problemas estructurales arrastrados desde antes.

Pero esta discusión va más allá del rifirrafe entre dos expresidentes y un gobierno en ejercicio. Lo que realmente está en juego es cómo se interpreta la economía cuando se mira no solo el porcentaje de crecimiento, sino la calidad de ese crecimiento: cuánto empleo se creó, en qué sectores se invirtió, qué tan sostenibles fueron las mejoras y qué tan cerca estuvo la población de sentirlas en su bolsillo. En Colombia, donde la informalidad laboral sigue siendo una de las grandes trampas sociales, una cifra de PIB por sí sola no alcanza para declarar victoria. Importan también el salario real, la capacidad de compra, la llegada de inversión productiva y la estabilidad regulatoria, variables que suelen pesar más que el discurso en la vida diaria de millones de familias.

La intervención de Duque también revela algo más profundo: la batalla por el relato económico es ya parte de la campaña permanente en Colombia. Los expresidentes no se retiran del todo; siguen compitiendo por la interpretación del presente y por el juicio del electorado sobre el pasado. En un país donde la memoria política suele ser tan corta como la paciencia con los malos resultados, quien consiga imponer la lectura más creíble sobre empleo, crecimiento e inversión tendrá ventaja para influir en el debate público que viene. Y ahí, más que en la comparación entre dos administraciones, lo que termina pesando es una pregunta simple y brutal: ¿mejoró de verdad la vida de la gente o solo cambió la forma de contarla?

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