Colombia

Duque respalda ofensiva contra grupos criminales y cuestiona la política de diálogo de Petro

Hace 5 horas

Iván Duque salió a respaldar la ofensiva de Abelardo de la Espriella contra los grupos criminales y aprovechó para criticar la política de diálogo del Gobierno Petro. El exmandatario defendió una respuesta estatal firme, sin concesiones a organizaciones que siguen delinquiendo.

Iván Duque volvió a poner sobre la mesa una de las discusiones más sensibles de la política colombiana: cómo responderle al crimen organizado. El expresidente respaldó la ofensiva planteada por Abelardo de la Espriella contra los grupos criminales y cuestionó de frente la apuesta del Gobierno de Gustavo Petro por sostener conversaciones con organizaciones que, según él, no han abandonado sus actividades ilegales. Su mensaje fue claro: al crimen no se le puede tratar como interlocutor político si continúa delinquiendo.

De acuerdo con lo informado por infobae colombia, Duque defendió una respuesta estatal contundente, pero no entendida como una lógica de improvisación o de mano dura aislada, sino como una combinación entre la fuerza legítima del Estado y el peso de la justicia. En esa línea, el exmandatario insistió en que cualquier política frente a estructuras armadas o mafiosas debe partir de una condición básica: si persisten los delitos, no puede haber legitimación política ni concesiones que terminen premiando a quienes mantienen control territorial, economías ilegales y capacidad de intimidación sobre la población.

El pronunciamiento de Duque no es un hecho menor porque revive un choque de fondo entre dos visiones de seguridad que hoy compiten en Colombia. Por un lado, la del Gobierno Petro, que ha insistido en explorar salidas negociadas con distintos grupos armados y criminales como parte de su política de “paz total”; por el otro, la de sectores políticos que consideran que esos acercamientos han terminado enviando mensajes ambiguos, debilitando la autoridad del Estado y alargando el margen de acción de bandas y disidencias. La defensa de Duque a la postura de De la Espriella, un protagonista que ha construido su discurso sobre la confrontación frontal con el crimen, también refleja cómo la seguridad sigue siendo un eje de disputa electoral y simbólica en el país.

Más allá de la pelea entre expresidentes, abogados, candidatos y gobierno, el debate tiene consecuencias concretas para la gente de a pie. En regiones donde mandan las rentas ilegales, donde el comercio se cierra por amenazas o donde las comunidades viven atrapadas entre extorsión, desplazamiento y confinamiento, lo que se discute en Bogotá no es una abstracción ideológica: es la diferencia entre vivir con alguna institucionalidad o quedar a merced de actores armados. Por eso la discusión sobre diálogos, ofensivas militares y justicia no solo mide la estrategia del Estado, sino también su capacidad real de recuperar control y proteger a quienes siguen pagando el precio más alto del conflicto y del crimen organizado.

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