Política

Jaime Uribe toma el mando del Fondo Milagro en plena presión por la reconstrucción

Hace 5 horas

Jaime Uribe asumió la gerencia del Fondo Milagro, la figura creada para encauzar la reconstrucción tras el terremoto. Desde Cali, junto al ministro del Interior Rodrigo Lara y el alcalde Alejandro Eder, lanzó un mensaje de prudencia: los recursos deberán ejecutarse con precisión.

Jaime Uribe inició formalmente sus labores como gerente del llamado Fondo Milagro, la instancia con la que el Gobierno busca ordenar la reconstrucción después del terremoto. Su llegada se produce en un momento en el que la prioridad ya no es solo anunciar ayudas, sino convertirlas en obras visibles, verificables y rápidas para una población que espera resultados concretos. La señal política fue clara: la gestión de la emergencia entra ahora en una fase técnica y de ejecución, donde cada peso tendrá que justificar su destino.

Uribe estuvo en Cali acompañado por el ministro del Interior, Rodrigo Lara, y el alcalde Alejandro Eder, en una visita que buscó mostrar coordinación entre el Gobierno nacional y la administración local. Desde ese escenario, el nuevo gerente insistió en que la ejecución deberá ser “asertiva” con los recursos, una formulación que en la práctica apunta a evitar retrasos, dispersión del gasto y decisiones improvisadas. En otras palabras: el fondo nace con la presión de demostrar que la reconstrucción no se quedará en la retórica institucional ni en los anuncios de escritorio.

La designación de un gerente para el Fondo Milagro revela también una verdad incómoda sobre este tipo de emergencias en Colombia: el reto no termina con la declaratoria de desastre, sino que empieza allí. La experiencia reciente en el país muestra que la reconstrucción suele enredarse entre trámites, coordinación interinstitucional y disputas políticas por el control de los recursos. Por eso importa tanto quién administra el fondo como la velocidad con la que se traduce en viviendas, infraestructura, atención social y recuperación económica. Para la gente afectada, la discusión no es burocrática: se trata de cuándo volverán la estabilidad, el trabajo y los servicios básicos.

El mensaje que deja esta primera aparición de Uribe es que el Gobierno intenta blindar políticamente y ordenar administrativamente el proceso de reconstrucción. Falta ver si esa estructura tendrá la agilidad suficiente para responder a la magnitud del daño y a la expectativa pública. En estos casos, la verdadera evaluación no la hacen los despachos oficiales, sino los territorios que siguen midiendo la promesa del Estado en tiempos de espera.

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