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Kushner y Netanyahu vuelven a sentarse mientras el plan de Trump para Gaza sigue trabado

Hace 3 horas

Jared Kushner se reúne con Benjamin Netanyahu en Israel en un intento por destrabar el plan de paz de Trump para Gaza. El encuentro llega mientras Hamas respalda la última etapa de la iniciativa, pero Israel sigue exigiendo su desarme total.

Jared Kushner llegó a Israel para reunirse con Benjamin Netanyahu en un momento decisivo para el plan de paz impulsado por Donald Trump para Gaza. El encuentro ocurre dos semanas después de que Hamas respaldara la fase más reciente de la propuesta, pero también cuando el gobierno israelí mantiene su postura de que no habrá acuerdo duradero si el grupo armado no queda realmente desmantelado. En otras palabras, el proceso avanza, pero sigue atascado en el punto que históricamente ha hecho fracasar cualquier intento serio de negociación: la seguridad de Israel y el futuro de Hamas.

De acuerdo con la información difundida por Infobae Mundo, la visita de Kushner —figura clave en la arquitectura diplomática de la administración Trump para Medio Oriente— busca empujar una salida política que permita cerrar los vacíos del plan. La señal de Hamas, al aceptar la última fase de la iniciativa, abrió una ventana de oportunidad que Washington quiere aprovechar. Sin embargo, Jerusalén no ha cedido en su línea roja: cualquier arreglo debe garantizar que el grupo sea desarmado de manera verificable y definitiva, una condición que en la práctica define si habrá alto el fuego estable o simplemente una pausa temporal en la guerra.

El trasfondo de esta reunión es más grande que una cita protocolaria. Gaza sigue atrapada entre la devastación humanitaria, la presión militar y una negociación que intenta resolver simultáneamente el cese de hostilidades, la liberación de rehenes, la reconstrucción del territorio y el control político del enclave. Para Trump, reactivar su plan también tiene una lectura doméstica y geopolítica: proyectar capacidad de mediación en una guerra que ha desafiado a varios gobiernos y ha tensionado a sus aliados. Para Netanyahu, en cambio, cualquier concesión que no implique la neutralización real de Hamas puede interpretarse como un costo político y de seguridad difícil de sostener ante su coalición y ante una opinión pública israelí marcada por la guerra.

Lo que ocurra en esta ronda de conversaciones importa mucho más allá de la mesa de negociación. Si Kushner logra acercar posiciones, podría abrirse un camino hacia una primera fase de estabilización en Gaza y, con ello, una reducción de la presión sobre una población civil que ha pagado el precio más alto del conflicto. Si fracasa, el mensaje será otro: ni la mediación estadounidense ni la disposición parcial de Hamas alcanzan por sí solas para cerrar una guerra que ya ha reordenado la agenda de Medio Oriente y que sigue sin una salida política convincente.

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