Farfán alerta por el caso Raziel García: el talento que Perú dejó caer

Imagen: infobae
Jefferson Farfán volvió a poner sobre la mesa el caso de Raziel García, al lamentar cómo un jugador que brilló en la Copa América 2021 terminó perdiendo impulso en la selección peruana. Para la 'Foquita', hubo un daño externo que frenó su carrera y lo hizo creer antes de tiempo en un estatus que todavía no tenía.
Jefferson Farfán no escondió su preocupación por el derrumbe de Raziel García en la selección peruana y apuntó a un entorno que, según él, terminó dañando a un futbolista que prometía mucho más. El exdelantero, una de las voces más escuchadas del fútbol peruano, sostuvo que le sorprendió ver cómo un mediocentro ofensivo que había deslumbrado en momentos puntuales acabó perdiendo peso en la Roja y, con ello, buena parte del impulso que había generado en 2021.
La referencia no es menor. Raziel García fue uno de los nombres que dejó una imagen positiva en las semifinales de la Copa América 2021 frente a Brasil, un partido en el que mostró personalidad, criterio y una capacidad para jugar entre líneas que lo instaló de inmediato en la conversación sobre los nuevos valores de Perú. Pero ese pico de rendimiento no se tradujo en una consolidación sostenida. Según recordó Farfán en declaraciones recogidas por infobae, había en él un potencial real, pero también una exposición temprana que pudo jugarle en contra. En su lectura, el problema no fue solo futbolístico: hubo factores externos que terminaron afectando su evolución y, de algún modo, empujándolo a asumir una confianza que todavía no estaba respaldada por una trayectoria sólida.
Ese diagnóstico importa porque el fútbol peruano lleva años lidiando con una dificultad estructural: transformar buenas apariciones aisladas en carreras estables. No alcanza con un partido grande ni con un torneo llamativo; el verdadero reto está en sostener el nivel, resistir la presión y elegir bien los acompañamientos en una etapa en la que muchos jugadores jóvenes quedan atrapados entre la expectativa pública, los elogios apresurados y la falta de una planificación que proteja su desarrollo. El caso de García encaja en esa discusión incómoda: qué tanto pesan las decisiones del entorno, la administración de la fama repentina y la responsabilidad de las instituciones cuando un talento aparece demasiado rápido y sin red de contención.
La lectura de Farfán también deja una advertencia sobre cómo se construyen y destruyen los ciclos en selecciones como la peruana. En equipos con márgenes cortos, cada nuevo nombre suele ser celebrado como una solución definitiva, aunque muchas veces solo sea una promesa en construcción. Por eso el hundimiento de Raziel García no habla únicamente de un jugador que no terminó de afirmarse, sino de un sistema que sigue fallando en algo básico: convertir destellos en continuidad. Y en un país donde cada recambio genera ilusión, ese es un problema que pesa más allá de un nombre propio.



