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Levinton reversionó “Wonderwall” para alentar a Argentina y el video explotó en redes

Hace 1 hora

Joaquín Levinton convirtió “Wonderwall” en un guiño futbolero para empujar a Argentina antes de un cruce con Inglaterra, y el video ya circula con fuerza en redes. La reversión mezcló cultura pop, identidad nacional y la clásica rivalidad deportiva.

Joaquín Levinton volvió a cruzar música y fútbol con una jugada tan oportuna como viral: tomó “Wonderwall”, el himno generacional de Oasis, y la transformó en una versión albiceleste pensada para alentar a la selección argentina antes del duelo frente a Inglaterra. El resultado no tardó en expandirse en redes sociales, donde el video encontró rápidamente eco entre hinchas y usuarios que celebraron el gesto como una mezcla efectiva de humor, nostalgia y pasión deportiva.

Según informó Elcomercio.pe, la reversión no se limitó a un capricho artístico sino que buscó instalar un mensaje claro de apoyo a la Selección en la previa de un partido cargado de simbolismo. La elección de “Wonderwall” no es casual: se trata de una canción reconocible en todo el mundo, con un peso cultural que trasciende generaciones, y que en manos de Levinton adquirió una nueva lectura, más cercana al folclore futbolero argentino que al universo británico del britpop. Esa operación, sencilla en apariencia, explica en parte por qué el clip encontró tanta tracción: la mezcla de una melodía universal con referencias locales suele funcionar mejor que cualquier campaña armada en laboratorio.

Pero lo interesante no está solo en la anécdota viral. Esta clase de intervenciones dice mucho sobre cómo se vive el fútbol en Argentina: no como un evento aislado, sino como una narrativa colectiva donde la música, el humor y la identidad nacional se convierten en herramientas de movilización emocional. En un país donde la selección funciona casi como un termómetro social, el gesto de Levinton conecta con una tradición muy argentina de reinterpretar símbolos globales para ponerlos al servicio de una causa propia. Y en este caso la carga simbólica crece todavía más por tratarse de Inglaterra, un rival que arrastra décadas de tensión histórica y deportiva en el imaginario argentino.

En tiempos en que los contenidos virales compiten por segundos de atención, Levinton leyó bien el clima y entregó una pieza breve, reconocible y fácilmente compartible. Más allá de si la reversión gustó por su calidad musical o por el contexto futbolero, el efecto ya está conseguido: instalar conversación. Y eso, en la economía actual de la atención, vale casi tanto como un hit. Para los hinchas, la canción funciona como un recordatorio de que la previa también juega su propio partido; para el resto, como otra muestra de cómo Argentina convierte incluso un clásico del rock británico en materia prima para su propia pasión.

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