Colombia

Choque entre Dangond y Lafaurie agrava la tensión por El Niño

Hace 4 horas

La tensión entre el ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, y el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, volvió a exponer las grietas entre el Gobierno y el sector ganadero. El choque se produjo en medio de reclamos por la supuesta mala publicidad del gremio durante la respuesta al fenómeno de El Niño.

La discusión entre el ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, y el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, dejó en evidencia que la relación entre el Gobierno y el sector ganadero sigue lejos de la calma. Según informó El Tiempo - Política, el ministro reprochó a Lafaurie y al gremio por la mala publicidad que, a su juicio, hicieron al Ejecutivo durante el manejo del fenómeno de El Niño, una pelea que no solo es política sino también de fondo sobre quién carga con la responsabilidad cuando el campo enfrenta crisis climáticas.

El cruce no es menor. En Colombia, El Niño golpea con fuerza la producción agropecuaria, presiona los costos de los ganaderos y pone en jaque la capacidad institucional para responder con medidas de prevención y apoyo. En ese contexto, el señalamiento de Dangond apunta a que el Gobierno considera que Fedegán contribuyó a agravar la percepción pública sobre la gestión oficial. La reacción de Lafaurie, de acuerdo con la versión publicada por El Tiempo - Política, fue de rechazo frontal, al calificar esa lectura como una equivocación absoluta.

Más allá del intercambio personal, el episodio refleja una disputa vieja entre el sector ganadero y el poder central: la puja por el relato de la crisis. El Gobierno busca mostrar gestión y control; los gremios, por su parte, insisten en señalar fallas, demoras o insuficiencias en la respuesta estatal. Esa tensión tiene efectos concretos para miles de productores que dependen del clima, de los precios de los insumos y de decisiones oficiales que llegan tarde o no llegan. Cuando el diálogo se rompe en público, se debilita la posibilidad de construir soluciones conjuntas para mitigar los impactos de una sequía prolongada o de cualquier otro episodio extremo.

Lo que sigue dependerá de si ambas partes convierten el choque en una discusión técnica o si lo dejan escalar como un nuevo pulso político. En el agro colombiano, donde cada verano duro se traduce en pérdidas, agua escasa y animales en riesgo, las peleas verbales pesan menos que la ausencia de respuestas efectivas. Pero también revelan algo importante: la confianza entre el Gobierno y uno de los gremios más influyentes del país sigue siendo frágil, y eso complica cualquier salida de largo plazo.

Noticias relacionadas