Gaviria cuestiona las etiquetas ideológicas y agita el debate interno del Centro Democrático
Imagen: El Tiempo - Política
José Obdulio Gaviria reabrió el debate sobre las etiquetas ideológicas en Colombia al sostener que dividir la política entre izquierda, centro y derecha suele ser una clasificación arbitraria. Su lectura llega en medio de la disputa interna y externa sobre el rumbo del Centro Democrático.
José Obdulio Gaviria volvió a meter el dedo en una de las heridas más persistentes de la política colombiana: la obsesión por ubicar a los partidos en un casillero ideológico fijo. En diálogo con EL TIEMPO, el excongresista sostuvo que la división entre izquierda, centro y derecha termina siendo, en la práctica, una clasificación arbitraria, una afirmación que llega en un momento especialmente sensible para el Centro Democrático, colectividad que sigue atrapada entre su herencia uribista y las presiones por redefinir su identidad pública.
La intervención de Gaviria no es menor porque proviene de una de las voces históricamente más influyentes en el ecosistema político del uribismo. Su lectura apunta a que las etiquetas tradicionales ya no explican del todo lo que ocurre dentro de los partidos ni la forma en que los votantes toman decisiones. En ese sentido, el debate no se limita a una discusión semántica: toca la manera en que el Centro Democrático se presenta ante el país, cómo se diferencia de sus adversarios y cómo intenta recuperar terreno en una coyuntura marcada por la polarización, el desgaste institucional y la competencia por el voto de centro.
El trasfondo es claro. En Colombia, las fronteras ideológicas rara vez han sido nítidas y, con frecuencia, los partidos se mueven más por liderazgos, coyunturas y cálculos electorales que por programas coherentes de largo aliento. Eso explica por qué una declaración como la de Gaviria resuena más allá del círculo uribista: pone sobre la mesa la debilidad de un sistema de partidos que sigue construyéndose alrededor de etiquetas útiles para el debate público, pero no siempre eficaces para describir las alianzas, contradicciones y matices del poder real. Para el Centro Democrático, el asunto importa porque su fortaleza histórica ha estado en una identidad reconocible, pero también en su dificultad para ampliar base sin perder cohesión.
Lo que está en juego, en el fondo, no es solo cómo se define una colectividad sino cómo se interpreta la política colombiana en un momento de reacomodo general. Si las categorías de izquierda, centro y derecha ya no alcanzan para explicar el mapa electoral, entonces la disputa pasa a otro nivel: liderazgo, credibilidad, seguridad, economía y capacidad de gobernar. Esa es la conversación que abre Gaviria, y que el país no debería despachar como una simple provocación intelectual, porque detrás de esa crítica hay una pregunta más incómoda: ¿saben realmente los partidos colombianos quiénes son y a quién quieren representar?




