Jota Pe Hernández y Cathy Juvinao exponen la fractura interna de la Alianza Verde

Imagen: infobae colombia
La ruptura entre Jota Pe Hernández y Cathy Juvinao quedó expuesta en una pelea pública que desnuda la fractura ideológica dentro de la Alianza Verde. El choque no solo es personal: refleja una disputa mayor por el rumbo del centro político en Colombia.
La pelea entre Jota Pe Hernández y Cathy Juvinao volvió a mostrar que la Alianza Verde ya no es un bloque político sino un campo de batalla. Los dos congresistas, que llegaron al Congreso bajo la misma bandera, hoy representan posiciones casi irreconciliables: él se mueve cada vez más cerca de la extrema derecha y ella insiste en un discurso asociado al centro y a las reformas progresistas. La discusión, que escaló en redes sociales, terminó convirtiéndose en una radiografía del quiebre interno que atraviesa al partido.
Según informó infobae colombia, el enfrentamiento entre ambos no fue un episodio aislado ni una simple pulla digital. La tensión venía creciendo desde hace meses por sus diferencias sobre el Gobierno, la oposición y el papel que deben jugar quienes se presentan como independientes o de centro en un Congreso cada vez más polarizado. En ese contexto, las declaraciones cruzadas terminaron por dejar en evidencia algo que ya era difícil ocultar: la distancia política entre Hernández y Juvinao es hoy más profunda que cualquier afinidad partidista que alguna vez compartieron.
Este choque importa porque muestra el deterioro de una de las apuestas políticas que durante años intentó venderse como alternativa a la polarización tradicional en Colombia. La Alianza Verde, que en su momento reunió sectores ambientalistas, liberales progresistas y figuras del centro, hoy exhibe una fractura interna que afecta tanto su credibilidad como su capacidad de influir en la agenda pública. Para el ciudadano común, este tipo de peleas no es solo espectáculo en redes: también anticipa bloqueos, reacomodos y campañas marcadas por la confusión de etiquetas, donde ya no siempre queda claro quién representa realmente el centro y quién se ha desplazado hacia otros extremos.
Más allá del cruce personal, el episodio deja una pregunta de fondo sobre el futuro de los partidos bisagra en Colombia. Si una colectividad como la Verde no logra mantener cohesionadas visiones mínimamente compatibles, lo que se profundiza no es solo la división interna, sino el desencanto de un electorado que votó por equilibrio y termina viendo una guerra abierta entre sus propios representantes. Y en un país donde la política suele definirse por bandos antes que por propuestas, esa fractura puede tener más consecuencias de las que parece a simple vista.




