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Junqueras celebra el aval europeo a la amnistía y aprieta al Estado por su aplicación

Hace 1 hora

Oriol Junqueras sostuvo que el TJUE cerró la puerta a la malversación en el procés, pero calificó el fallo de victoria incompleta. ERC exige ahora que la amnistía se aplique sin más demoras a todos los afectados.

Oriol Junqueras salió este viernes a convertir el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea a la ley de amnistía en una victoria política, aunque matizada por la prudencia. El presidente de ERC aseguró en Madrid que la justicia europea ha dejado claro que no hubo malversación en el procés, pero insistió en que el escenario sigue lejos de cerrarse porque, a su juicio, todavía falta que la medida se ejecute de forma efectiva en los tribunales españoles.

En un desayuno informativo, Junqueras defendió que la resolución del TJUE despeja una de las principales objeciones jurídicas que habían servido para sostener el castigo penal al independentismo catalán. Sin embargo, evitó vender el fallo como un desenlace definitivo y habló de una “victoria incompleta”. Su mensaje fue nítido: la pelota pasa ahora a la Audiencia Nacional, al Tribunal de Cuentas y al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, a quienes reclamó que apliquen la amnistía sin más retrasos a todos los condenados o investigados por el procés, incluido él mismo y Carles Puigdemont, que sigue en Bélgica desde 2017.

El dirigente de ERC aprovechó además la comparecencia para trazar una línea política que le interesa subrayar: distinguir entre el conflicto catalán y otros casos de corrupción o malversación que han golpeado a la política española y europea. Citó, entre otros, a José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Marine Le Pen, Rodrigo Rato, Jaume Matas, Eduardo Zaplana, José Barrionuevo, Ana Mato, José Antonio Griñán y Manuel Chaves, con la intención de reforzar su tesis de que en el procés no hubo el mismo tipo de desvío de fondos que en esos expedientes. Esa comparación no es menor: Junqueras intenta blindar el relato de ERC en un momento en que la batalla por la amnistía ya no se libra solo en los tribunales, sino también en la opinión pública y en el terreno simbólico de la legitimidad democrática.

El trasfondo es claro: la decisión europea fortalece al independentismo en su pulso con el Estado, pero no resuelve por sí sola los obstáculos internos que aún pueden ralentizar o limitar la aplicación de la ley. Junqueras lo sabe y por eso insistió en que el debate ya no debería centrarse únicamente en los “represaliados” del procés, sino en la calidad democrática de España y en si los derechos políticos pueden quedar condicionados por la interpretación de una parte del poder judicial. Para ERC, el desafío ahora es traducir una victoria jurídica parcial en una ganancia real: que la amnistía llegue a los tribunales, se ejecute sin dilaciones y reordene el tablero político catalán y español. Para el ciudadano común, el asunto importa porque define hasta qué punto la política puede cerrar una crisis de años por la vía institucional, o si el conflicto seguirá atrapado en los juzgados durante más tiempo del que admite la agenda electoral.

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