Kane y Bellingham impulsan un arranque convincente de Inglaterra ante Croacia

Imagen: El País
Inglaterra arrancó con victoria ante Croacia gracias al doblete de Harry Kane y al despliegue de Jude Bellingham. El triunfo dejó una señal clara: los Three Lions llegan con peso ofensivo y margen para aspirar alto.
Inglaterra abrió su camino con un triunfo sólido frente a Croacia, un resultado que le da aire desde el primer día y confirma que este equipo no depende de una sola figura. Harry Kane firmó dos goles y Jude Bellingham dejó una actuación mucho más ambiciosa que la habitual en un mediocampo que, cuando encuentra ritmo, puede convertir a los ingleses en un rival muy difícil de contener.
El partido tuvo un nombre propio, el del delantero del Bayern Múnich, que volvió a responder en una cita grande con la eficacia que se le exige a un capitán. Kane resolvió con dos apariciones oportunas y sostuvo a una selección que supo golpear en los momentos adecuados. A su lado, Bellingham ofreció una versión expansiva, con más recorrido, más influencia entre líneas y una capacidad distinta para romper el guion del encuentro. Frente a una Croacia competitiva, liderada por la experiencia de Luka Modric, Inglaterra se mostró más vertical y con mayor pegada en las áreas, una diferencia que terminó marcando el destino del cruce.
Más allá del marcador, la noticia importante es el mensaje competitivo que deja este debut. Inglaterra lleva años cargando con la etiqueta de candidata sin terminar de convertir ese cartel en títulos, y partidos como este explican por qué. Cuando Kane está fino y Bellingham encuentra libertad, el equipo gana una dimensión que no siempre tuvo en torneos recientes: amenaza desde la referencia ofensiva, llegada desde segunda línea y una sensación de control que le permite manejar mejor los tramos tensos. Para Croacia, la derrota no borra su condición de selección incómoda, experimentada y táctica, pero sí evidencia que ante rivales con más velocidad y más poder de fuego el margen de error se estrecha rápido.
En el fondo, este estreno importa porque dibuja el tipo de Inglaterra que puede competir hasta el final: menos predecible, más madura y con dos piezas capaces de sostenerla cuando el partido se atasca. En torneos de máxima exigencia, el primer triunfo suele ser más que tres puntos; también es una declaración de intenciones. Y en esta ocasión, la declaración fue clara: si Kane sigue resolviendo y Bellingham mantiene ese nivel de influencia, los Three Lions tienen argumentos reales para soñar en grande.



