Perú acelera vacunación contra el dengue ante el riesgo de un Niño más agresivo
Perú arrancó una campaña nacional de vacunación contra el dengue en plena alerta por la llegada de El Niño, que puede disparar los contagios. El gobierno priorizó a niños y jóvenes de zonas del norte y la Amazonía, mientras refuerza limpieza de ríos y despliegue sanitario.
Perú puso en marcha una campaña nacional de vacunación contra el dengue en Tumbes, una de las regiones más expuestas del país, en un intento por anticiparse al impacto del fenómeno de El Niño, que puede disparar la propagación del virus. La presidenta Keiko Fujimori encabezó el lanzamiento en un colegio del norte peruano y defendió la medida como parte de una respuesta preventiva frente a un escenario climático que ya empieza a golpear sectores clave como la pesca y la agricultura.
La estrategia sanitaria está dirigida a niños y adolescentes de entre 10 y 20 años y contempla dos dosis, según explicó el Ejecutivo. De acuerdo con información oficial, en las últimas dos semanas Perú recibió dos lotes de vacunas contra el dengue, uno de 225.000 dosis y otro de 219.000, que fueron distribuidos por el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud a las regiones priorizadas, sobre todo en la Amazonía y el norte del país. El ministro de Salud, Luis Dyer, añadió que la inmunización se realizará en colegios, centros de salud y mediante brigadas móviles para alcanzar zonas de difícil acceso. Paralelamente, el gobierno anunció trabajos de limpieza y descolmatación de cauces para reducir el riesgo de inundaciones, otro frente crítico cuando se intensifican las lluvias.
La decisión de adelantar la vacunación no es menor. El Niño eleva las temperaturas y altera el régimen de lluvias, dos condiciones que favorecen la reproducción del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue, y acortan los tiempos de incubación del virus. En otras palabras: más calor y más humedad significan más riesgo de transmisión. Por eso, la campaña no puede leerse solo como una acción médica, sino como una respuesta a una amenaza que mezcla salud pública, gestión territorial y preparación ante desastres. La advertencia de la Comisión Multisectorial encargada del estudio del fenómeno de El Niño, que no descarta un episodio costero de magnitud extraordinaria, refuerza la urgencia del plan.
El trasfondo también es político y social. En un país donde los brotes de dengue suelen golpear con más fuerza a las regiones más pobres y con menor infraestructura sanitaria, la velocidad con la que se despliegue esta campaña marcará la diferencia entre una respuesta preventiva y otra reactiva. El Ministerio de Salud habilitó además una línea telefónica gratuita para orientar a la población sobre enfermedades que suelen intensificarse con El Niño, como dengue, zika, chikungunya, leptospirosis y cuadros respiratorios o diarreicos. Pero el verdadero reto estará en llevar vacunas, información y atención a tiempo a las zonas más vulnerables, porque cuando el clima se desordena, el costo casi siempre lo paga primero la gente que vive más lejos del Estado.


