Política

Keralty rechaza ataques de Petro y eleva la presión por el caso EPS Sanitas

Hace 10 horas

Keralty rechazó las acusaciones del presidente Gustavo Petro sobre su papel en EPS Sanitas y dijo que son “falsas” e “injustas”. La compañía insistió en que los procesos en curso esclarecerán responsabilidades y ratificó su permanencia en Colombia.

Keralty salió al cruce del presidente Gustavo Petro y negó de manera tajante las acusaciones en su contra por la situación de EPS Sanitas. La compañía, matriz de esa entidad de salud, sostuvo que los señalamientos del mandatario son falsos y profundamente injustos, en una respuesta que eleva la tensión en medio de uno de los debates más sensibles del país: el futuro del sistema de salud y el papel de los operadores privados en su crisis.

De acuerdo con lo que informó El Tiempo - Política, la empresa defendió su actuación y aseguró que los procesos en curso serán los que permitan establecer responsabilidades con base en hechos y no en acusaciones políticas. Además, Keralty insistió en que mantendrá su presencia en Colombia junto con sus trabajadores, un mensaje que busca enviar calma a miles de empleados y pacientes que observan con incertidumbre el pulso entre el Gobierno y una de las principales compañías del sector salud.

El choque no es menor. EPS Sanitas ha estado en el centro de la discusión pública desde que el Ejecutivo intensificó sus críticas al modelo de aseguramiento en salud y a la gestión de algunas entidades privadas. En ese escenario, la respuesta de Keralty no solo busca defender su reputación, sino también blindar su posición frente a una eventual profundización de la intervención estatal o de medidas regulatorias más severas. Para el Gobierno, el problema de fondo es estructural: una red de prestadores tensionada por deudas, quejas de usuarios y una discusión política de alto voltaje sobre la reforma a la salud. Para Keralty, en cambio, el desafío inmediato es evitar que el señalamiento presidencial termine convertido en una condena anticipada.

Lo que ocurra en adelante tendrá consecuencias que van mucho más allá de un pleito corporativo. En Colombia, la disputa por EPS Sanitas toca la vida cotidiana de millones de afiliados que dependen de autorizaciones, tratamientos y acceso oportuno a medicamentos. También marca el tono de una relación cada vez más áspera entre el Gobierno y el sector privado, en un momento en que la salud sigue siendo uno de los frentes de mayor desgaste político para Petro. Si los procesos legales y administrativos avanzan, serán ellos —y no el choque verbal— los que definan si hubo fallas reales de gestión o si el enfrentamiento terminó empujado por la confrontación política que hoy domina el debate nacional.

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