ANSV habilita WhatsApp para que ciudadanos denuncien conductas peligrosas en la vía

Imagen: infobae
La Agencia Nacional de Seguridad Vial puso en marcha un canal de WhatsApp para que cualquier ciudadano reporte maniobras peligrosas en la vía. La medida busca convertir a los testigos en una primera línea de vigilancia frente a la imprudencia al volante.
La Agencia Nacional de Seguridad Vial dio un paso que cambia la lógica tradicional del control en las carreteras: ahora cualquier persona podrá reportar conductas peligrosas al volante a través de un número de WhatsApp habilitado por la entidad. Según informó infobae, el mecanismo está pensado para que el ciudadano no solo observe, sino que entregue evidencia concreta de hechos que pongan en riesgo la seguridad de otros conductores, pasajeros, motociclistas y peatones. En un país donde la imprudencia vial sigue cobrando vidas y generando lesiones evitables, la apuesta es clara: usar la tecnología para ampliar la capacidad de vigilancia y reaccionar con más rapidez ante comportamientos que antes quedaban solo en la indignación del momento.
El procedimiento, de acuerdo con la información divulgada, exige que el denunciante envíe material audiovisual, la ubicación del hecho y la fecha junto con una hora aproximada del incidente. Esa combinación de datos le da a la autoridad un margen mucho más sólido para identificar patrones, contrastar la información y valorar si existe una infracción o una conducta reiterada que merezca seguimiento. No se trata, al menos en principio, de una queja genérica: la ANSV busca reportes con soporte, lo que sugiere una intención de filtrar denuncias impulsivas y concentrarse en casos verificables. Ese detalle es importante porque, en materia de tránsito, la diferencia entre una percepción subjetiva y una evidencia útil puede definir si un caso termina archivado o si realmente activa una respuesta institucional.
Más allá de la mecánica del canal, lo relevante es la señal política y social que envía la agencia. La seguridad vial no depende únicamente de comparendos, radares o controles en carretera; también requiere una ciudadanía dispuesta a denunciar maniobras temerarias como exceso de velocidad, adelantamientos indebidos, conducción agresiva o cualquier conducta que aumente el riesgo colectivo. En términos prácticos, esta herramienta puede convertir a cada teléfono celular en un instrumento de prevención. Pero también abre preguntas inevitables: ¿qué tan rápido responderá la entidad?, ¿cómo garantizará la protección de datos de quienes reportan?, ¿qué filtros aplicará para evitar abusos o denuncias malintencionadas? La efectividad del sistema dependerá menos del anuncio y más de la capacidad real de procesar lo recibido.
Este tipo de iniciativas suele leerse como un gesto menor, pero en realidad dice mucho sobre el momento que atraviesa la movilidad en Colombia. Cuando el Estado invita a la gente a reportar lo que ve en la calle, reconoce que la vigilancia oficial no alcanza por sí sola y que la corresponsabilidad ciudadana se vuelve parte de la solución. Si el sistema funciona, podría convertirse en una herramienta disuasiva para quienes manejan como si la vía fuera un espacio sin reglas. Si fracasa, quedará como otra plataforma más en una administración pública saturada de mecanismos que prometen control, pero no siempre logran transformar el comportamiento en las carreteras.
