La Bolsa porteña avanza apenas mientras los bonos caen y sube el riesgo país
La Bolsa de Buenos Aires cerró este miércoles casi plana, con una leve mejora del Merval en medio de una señal inquietante: los bonos en dólares cedieron y el riesgo país volvió a subir. En paralelo, el dólar retrocedió en sus distintas cotizaciones, un respiro breve para una economía que sigue muy sensible a cualquier movimiento financiero.
La rueda financiera en Buenos Aires dejó este miércoles una postal conocida para los mercados argentinos: el índice S&P Merval cerró con una suba mínima de 0,08 % y terminó en 3.153.149,95 puntos, una variación demasiado pequeña como para hablar de entusiasmo, pero suficiente para mostrar que algunos inversores siguen buscando posiciones en acciones locales. Mucho menos alentador fue el desempeño de los bonos soberanos en dólares, que registraron bajas de hasta 0,9 %, al tiempo que el riesgo país escaló hasta los 503 puntos básicos, una señal de que la confianza sobre la deuda argentina continúa frágil, pese a ciertos alivios puntuales en otros frentes del mercado.
Dentro del panel líder, las mayores ganancias de la jornada fueron para Transportadora de Gas del Norte, con un avance de 4,2 %, y Transportadora de Gas del Sur, que subió 3,2 %, dos papeles ligados a un sector que suele reaccionar con fuerza ante expectativas regulatorias, tarifarias o de mayor estabilidad en los flujos de ingresos. En la otra punta quedaron Loma Negra, con una caída de 2,8 %, y BBVA, que retrocedió 1,8 %, lo que refleja que el mercado no mostró una tendencia uniforme sino más bien movimientos selectivos, con ganadores puntuales y una base general todavía cautelosa. El índice general S&P BYMA también avanzó, aunque de forma modesta, 0,13 %, hasta 134.432.430 puntos, en una jornada donde el volumen y el ánimo parecieron acompañar más la prudencia que la apuesta fuerte.
El dato más sensible estuvo del lado cambiario. El dólar oficial minorista bajó 5 pesos y cerró en 1.455 pesos para la venta en el Banco Nación, mientras que en el segmento mayorista cedió hasta 1.431 pesos. En el mercado informal, el llamado dólar blue también retrocedió, 10 pesos, hasta 1.455 pesos. A eso se sumaron bajas en las cotizaciones financieras: el contado con liquidación descendió a 1.508,42 pesos y el dólar MEP bajó 0,4 %, a 1.452,30 pesos. Esta combinación de retrocesos suele ser interpretada por operadores como una tregua de corto plazo, no necesariamente como un cambio de tendencia. En Argentina, donde el dólar funciona como termómetro político y económico al mismo tiempo, cualquier descenso es seguido de cerca por empresas, ahorristas y consumidores, porque impacta sobre precios, importaciones, costos de financiamiento y expectativas de inflación.
El trasfondo, sin embargo, sigue siendo el mismo: el mercado argentino continúa mostrando una tensión permanente entre la necesidad de estabilizar variables y la desconfianza sobre la sostenibilidad de esa calma. Que el Merval cierre casi sin cambios mientras los bonos retroceden y el riesgo país sube revela una diferencia clave entre el apetito por ciertos activos de renta variable y la cautela frente a la deuda soberana. Para la economía real, eso importa más de lo que parece: si la deuda no encuentra mayor respaldo y el frente cambiario no se consolida, el acceso al crédito seguirá caro, la inversión privada continuará esperando señales más firmes y el alivio en el tipo de cambio podría no durar mucho. En un país acostumbrado a vivir pendiente del dólar, la rueda de hoy ofrece una conclusión clara: la estabilidad sigue siendo más una aspiración que una certeza.


