Buscan en el Magdalena a Zoé, niña desaparecida tras tragedia en Soledad
Imagen: El Tiempo (Colombia)
La búsqueda de Zoé, una niña de seis años desaparecida tras ser arrastrada por un arroyo en Soledad, se concentra ahora en el río Magdalena. La menor completa tres días sin aparecer, mientras la tragedia ya dejó una víctima fatal en su familia y una hermana sobreviviente.
La angustia en Soledad, Atlántico, se extendió hasta las orillas del río Magdalena, donde más de 50 rescatistas mantienen una operación contrarreloj para encontrar a Zoé, la niña de seis años que permanece desaparecida desde hace tres días después de ser arrastrada por un arroyo. La menor sigue sin aparecer mientras la búsqueda se amplía en medio del dolor de su familia y de una comunidad que no se resigna a perder la esperanza.
Según informó El Tiempo (Colombia), la emergencia familiar dejó además la muerte del abuelo de la niña, mientras que su hermana de 12 años logró sobrevivir a la tragedia. Ese dato cambia la dimensión del caso: ya no se trata solo de una búsqueda en medio de lluvias y corrientes peligrosas, sino de una familia golpeada por una pérdida inmediata y por la incertidumbre de no saber qué pasó con la menor más pequeña. En ese escenario, cada hora cuenta y cada tramo del río se convierte en una posibilidad, por mínima que sea.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad que en la región Caribe se repite con dolorosa frecuencia: los arroyos urbanos y periurbanos, activados por lluvias intensas, pueden convertirse en trampas mortales en cuestión de segundos. Soledad, uno de los municipios más poblados del área metropolitana de Barranquilla, convive desde hace años con problemas de drenaje, inundaciones y riesgos asociados al agua que baja con fuerza por calles y cauces improvisados. Por eso esta búsqueda no solo tiene un componente humanitario; también expone una falla estructural que afecta sobre todo a los sectores más vulnerables, donde una tormenta puede transformarse en tragedia familiar.
Mientras los equipos de rescate siguen peinando la zona, la comunidad observa con la tensión de quien entiende que el desenlace puede definir no solo la suerte de Zoé, sino también el balance de una emergencia que ya dejó huella. En Colombia, este tipo de casos recuerda que la prevención de desastres no puede quedarse en discursos de temporada: exige infraestructura, alertas oportunas y una respuesta institucional capaz de actuar antes de que el agua vuelva a cobrar vidas.



