Cali despliega operación rastrillo para hallar a la bebé de María Camila Potosí
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Cali montó un Puesto de Mando Unificado y activó una operación rastrillo para encontrar a la bebé de María Camila Potosí, mientras avanza la investigación por el homicidio que sacudió a la ciudad. La prioridad oficial es ubicar a la menor con vida y esclarecer quiénes están detrás del crimen.
Cali amaneció con una respuesta institucional de alto calibre: las autoridades instalaron un Puesto de Mando Unificado en la Estación de Policía Meléndez para coordinar una operación rastrillo con un objetivo urgente, encontrar a la bebé de María Camila Potosí y avanzar en el esclarecimiento del homicidio que ha indignado al país. La decisión no es menor. Cuando un caso toca a una madre y una menor de edad, la presión pública se multiplica y el Estado queda obligado a demostrar rapidez, coordinación y resultados.
Desde ese centro de mando se están articulando patrullajes, verificaciones en terreno y revisión de información clave para cerrar el cerco sobre cualquier pista que permita ubicar a la niña. Aunque las autoridades no han revelado todos los detalles operativos, el despliegue en Meléndez muestra que la búsqueda ya no depende de acciones aisladas, sino de una estrategia conjunta entre organismos de seguridad e inteligencia. En paralelo, el caso del homicidio sigue bajo investigación, con la expectativa de que la captura de responsables o la recolección de nuevas pruebas permita reconstruir qué ocurrió antes y después de la desaparición de la bebé.
Este tipo de operativos suele activarse cuando el margen de error es mínimo y el tiempo juega en contra. En Colombia, los casos de desaparición de menores generan una alarma especial porque cada hora cuenta y porque la experiencia ha demostrado que la coordinación entre Policía, Fiscalía y autoridades locales puede marcar la diferencia entre el hallazgo oportuno y un desenlace irreversible. Por eso el PMU no solo cumple una función logística: también es una señal política y judicial de que el caso quedó en el centro de la prioridad pública. La pregunta que ahora domina en Cali no es solo dónde está la bebé, sino cómo fue posible que una tragedia de esta magnitud ocurriera y qué fallas permitieron que el crimen escalara hasta este punto.
Más allá del operativo en curso, lo que está en juego es la confianza ciudadana. La respuesta que den las autoridades en las próximas horas será decisiva para medir si el Estado puede reaccionar con eficacia ante un caso que ha conmocionado a vecinos, redes sociales y opinión pública. En historias como esta, la información oficial suele avanzar con cautela, pero la exigencia social es inmediata: encontrar a la niña, esclarecer el homicidio y evitar que el caso se sume a la larga lista de crímenes que estremecen al país y luego se diluyen en la impunidad.

