Colombia

La Corte Constitucional pide reglas claras para los ‘influencers’ en Colombia

Hace 2 horas

La Corte Constitucional encendió una alerta sobre el poder de los ‘influencers’ en Colombia y pidió al Gobierno y al Congreso una regulación más clara. El mensaje es directo: la libertad de expresión no puede convertirse en excusa para vulnerar derechos fundamentales.

La Corte Constitucional decidió meterle lupa al creciente poder de los ‘influencers’ en Colombia y lanzó un llamado de fondo al Gobierno y al Congreso: hace falta una regulación clara, moderna y compatible con la Constitución de 1991. El alto tribunal no está cuestionando la libertad de expresión en sí misma, sino advirtiendo que ese derecho no puede usarse como escudo para vulnerar garantías fundamentales de otras personas, en un ecosistema digital donde la frontera entre opinión, publicidad, activismo y desinformación cada vez es más difusa.

Según informó infobae Colombia, el organismo judicial exhortó a las ramas Ejecutiva y Legislativa a asumir el vacío normativo que hoy existe frente a la actividad de quienes construyen influencia masiva desde redes sociales. La Corte puso el foco en un fenómeno que ya dejó de ser marginal: los creadores de contenido no solo participan en el debate público, sino que también moldean consumo, reputaciones, narrativas políticas y hasta decisiones personales de millones de usuarios. En ese escenario, la ausencia de reglas precisas abre la puerta a abusos, mensajes engañosos y conflictos jurídicos difíciles de resolver con normas pensadas para una época pre-digital.

El punto de fondo es más profundo que una discusión sobre redes sociales. La Corte está diciendo que el país no puede seguir tratando la influencia digital como un asunto menor o puramente comercial, porque sus efectos recaen sobre derechos concretos: honra, buen nombre, intimidad, información veraz y protección de públicos vulnerables, incluidos niños y adolescentes. En Colombia, donde el consumo de información se mueve cada vez más por plataformas y algoritmos, una regulación seria tendría que distinguir entre libertad de opinión y responsabilidad por contenidos que incitan, manipulan o engañan. También tendría que definir con mayor claridad qué obligaciones tienen los creadores cuando promocionan productos, difunden mensajes políticos o intervienen en debates de interés público.

La advertencia de la Corte llega en un momento clave: mientras las instituciones intentan ponerse al día, el mercado de la atención avanza mucho más rápido que la ley. Eso deja a los usuarios en una zona gris donde la viralidad pesa más que la verificación y donde la capacidad de influir ya no depende de un medio tradicional, sino del tamaño de una audiencia digital. Por eso, más que una discusión técnica, este llamado plantea una pregunta de fondo para Colombia: quién responde cuando la influencia se convierte en poder y ese poder termina afectando derechos que la Constitución de 1991 obligó a proteger.

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