Ivonne Baki entra en la carrera por la ONU con respaldo formal de Tonga
Imagen: infobae mundo
Tonga formalizó la postulación de la ecuatoriana Ivonne Baki para suceder a António Guterres al frente de la ONU. La apuesta llega en un momento de desgaste del multilateralismo y abre una nueva pulseada diplomática por la secretaría general.
La ex ministra ecuatoriana Ivonne Baki entró formalmente en la carrera por la secretaría general de Naciones Unidas después de que Tonga presentara su candidatura para suceder a António Guterres. La postulación, según informó infobae mundo, busca posicionar a una figura con amplia trayectoria diplomática en un momento en que la ONU enfrenta cuestionamientos por su capacidad de respuesta ante guerras, crisis humanitarias y la fragmentación del orden internacional.
De acuerdo con la información divulgada, el gobierno de Tonga sostuvo que la experiencia de Baki puede aportar a la tarea de reforzar el multilateralismo y la cooperación entre países, dos conceptos que hoy están bajo presión por el avance de los nacionalismos, la rivalidad entre potencias y el desgaste de los organismos internacionales. La ecuatoriana, que ya ha ocupado cargos de relevancia en la diplomacia de su país, entra así en una competencia que suele combinar prestigio, cálculo geopolítico y negociaciones discretas entre bloques regionales.
La candidatura importa más allá del nombre propio. La secretaría general de la ONU no solo representa liderazgo simbólico: también define prioridades políticas, marca el tono de las mediaciones internacionales y actúa como una de las pocas voces con capacidad de llamar al orden a gobiernos enfrentados. Por eso, cada aspirante es evaluado no solo por su hoja de vida, sino por lo que puede significar para el equilibrio de poder dentro del sistema multilateral. En el caso de Baki, la nominación hecha por Tonga también revela cómo países pequeños pueden intentar abrir espacio en la disputa global apoyando perfiles que prometan tender puentes en una organización que atraviesa una etapa de fuerte debilitamiento.
En América Latina, la postulación añade una dimensión regional a una contienda que suele resolverse entre alianzas informales y vetos cruzados. Si bien aún queda camino por recorrer y el proceso de selección suele estar marcado por intereses de las grandes capitales, la presencia de una ecuatoriana en esta conversación devuelve a la región a una discusión donde no siempre logra pesar. En un contexto de guerras prolongadas, polarización y crisis de legitimidad institucional, la próxima conducción de la ONU será observada como una señal de si el mundo todavía cree en el multilateralismo o si apenas lo conserva como una fórmula cada vez más vacía.



