Colombia

CREG encarece la energía en Antioquia para frenar el consumo en plena alerta por El Niño

Hace 3 horas

La CREG activó un recargo en la factura de energía para los hogares de Antioquia que superen su consumo objetivo, una medida ligada a la prevención de racionamientos por El Niño. El esquema busca frenar la demanda, pero también abre el debate sobre quién termina pagando el costo de la crisis energética.

La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) decidió apretar el cinturón del consumo eléctrico en Antioquia con una medida que tendrá efecto directo en el bolsillo: quienes sobrepasen la meta individual de uso fijada por la entidad recibirán un recargo en la factura. La decisión se enmarca en la estrategia del Gobierno para contener la presión sobre el sistema energético en medio del fenómeno de El Niño, una temporada seca que suele golpear la generación y elevar el riesgo de desabastecimiento.

Según informó El Tiempo (Colombia), la resolución establece límites de consumo personalizados con el objetivo de reducir la demanda en los hogares y evitar que la red enfrente tensiones mayores en los meses de mayor calor y menor disponibilidad de agua. En la práctica, el esquema funciona como una señal económica: se busca que cada usuario ajuste su consumo antes de que el sistema tenga que recurrir a medidas más drásticas. Si el uso de energía supera el umbral definido, el valor adicional se traducirá en un cobro extra en la factura mensual.

La medida tiene lógica técnica, pero también un trasfondo político y social que no puede pasarse por alto. Antioquia es una región con alta densidad urbana, fuerte actividad industrial y una demanda eléctrica que no siempre se comporta de manera homogénea entre estratos y municipios. Eso significa que una política de este tipo puede terminar castigando con más fuerza a los hogares que dependen de electrodomésticos básicos para soportar el calor o mantener sus rutinas diarias, especialmente en zonas donde el acceso a alternativas energéticas es limitado. El Gobierno apuesta por el ahorro como herramienta de prevención, pero el verdadero reto está en que el costo de la transición no recaiga únicamente sobre los usuarios finales.

En el fondo, esta resolución deja ver una realidad incómoda: el sistema energético colombiano sigue siendo vulnerable a los vaivenes climáticos y a una cultura de consumo que cambia más lento que las amenazas. La CREG intenta anticiparse a un problema mayor, pero la eficacia de la medida dependerá de si logra modificar hábitos sin profundizar la carga económica sobre los hogares. Para la gente común, la advertencia ya está clara: usar más energía de la permitida no solo implica gastar más, sino asumir el precio de una red que busca resistir el impacto de El Niño.

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