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La Fed retoma las alzas de tasas en plena presión inflacionaria y clima electoral en EE.UU.

Hace 52 minutos

La Reserva Federal volvió a subir las tasas de interés por primera vez desde 2023, en una jugada que llega con la inflación aún alta y a seis semanas de unas legislativas decisivas en EE.UU. El giro monetario refleja una economía más sólida, pero también más expuesta al costo político y social de un nuevo apretón.

La Reserva Federal de Estados Unidos volvió a mover el freno monetario y subió este miércoles los tipos de interés por primera vez desde julio de 2023, en una decisión que eleva la tasa de referencia a un rango de entre 3,75% y 4%. El ajuste, aprobado por unanimidad, llega en un momento delicado: a unas seis semanas de unas elecciones legislativas que pueden redefinir el control del Congreso y con la inflación todavía por encima de la meta oficial del 2%.

El banco central dejó claro que no considera cerrada la pelea contra el alza de precios. En su nuevo informe trimestral de proyecciones, 16 de los 18 economistas de la institución respaldaron al menos una subida adicional antes de fin de año, lo que sugiere que la Fed ve necesario llevar el costo del dinero por encima del 4% en los próximos meses. La lectura interna es contundente: la economía sigue mostrando fortaleza, pero esa misma fortaleza no ha sido suficiente para devolver la inflación a niveles cómodos. Según explicó el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, el empleo sigue firme, con 162.000 nuevos puestos creados en agosto, mientras el sector privado mantiene beneficios sólidos y la inversión empresarial continúa resistiendo el golpe de la política monetaria.

La decisión tiene una carga que va mucho más allá de los tecnicismos financieros. La Fed está reaccionando a una economía que no se enfría como muchos esperaban y a un entorno externo que añade presión: la guerra contra Irán, cada vez más impopular, ha empujado al alza los precios de la energía y mantiene tensionados los mercados. Warsh admitió que las condiciones financieras generales no pueden describirse como restrictivas y dejó entrever que dentro del Comité predomina una visión optimista sobre la marcha de la economía estadounidense. Pero ese optimismo convive con un riesgo político evidente: tasas más altas suelen encarecer créditos, hipotecas y financiamiento para empresas y familias, justo cuando muchos votantes ya sienten que su salario rinde menos en el supermercado y en la bomba de gasolina.

El mensaje de fondo es claro: la Fed no está actuando en el vacío, sino en medio de una economía sólida, una inflación persistente y una campaña electoral que convierte cada decisión en un termómetro del malestar ciudadano. Aunque el petróleo de Texas retrocedió levemente tras el anuncio, sigue por encima de los 100 dólares por barril, una señal de que el alivio todavía no llega. Si el banco central insiste en nuevas alzas, el costo de contener la inflación podría sentirse con más fuerza en el consumo, el crédito y el empleo, tres variables que en Estados Unidos suelen terminar definiendo tanto la percepción económica como el voto.

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