Colombia

La Guajira enfrenta riesgo para aves migratorias por expansión eólica

Hace 4 horas

La expansión de los parques eólicos en La Guajira abre una alerta ambiental sobre las aves migratorias que cruzan la península en sus rutas estacionales. Una investigación de Selva registró 57 especies en dos años y advirtió que varias vuelan justo en la franja de altura de las hélices.

La expansión eólica en La Guajira está chocando con una de las rutas más sensibles para la avifauna del Caribe colombiano. Una investigación de Selva, citada por infobae colombia, registró 57 especies de aves en dos años y encontró que varias de ellas atraviesan precisamente la altura en la que operan las hélices de los nuevos generadores, lo que eleva el riesgo de colisión en una zona clave para la migración.

El hallazgo no es menor. De acuerdo con el estudio, la temporada de mayor tránsito de aves coincide además con la época de más lluvias, una combinación que puede modificar patrones de vuelo, visibilidad y comportamiento de desplazamiento. En una región donde el viento es uno de los principales activos para la transición energética, el dato obliga a mirar con más cuidado los costos ambientales de acelerar proyectos sin una lectura fina del territorio. La Guajira no es un vacío geográfico: es un corredor biológico atravesado por especies residentes y migratorias que dependen de estas condiciones para alimentarse, descansar y seguir su ruta.

El debate, entonces, no es si Colombia debe avanzar en energías limpias, sino cómo lo hace y con qué salvaguardas. La información recogida por Selva sugiere que el diseño y la ubicación de algunas infraestructuras eólicas deben evaluarse con mayor precisión para evitar impactos sobre la fauna. En un país que busca ampliar su matriz energética, la tensión entre descarbonización y conservación se vuelve cada vez más visible: si los proyectos se instalan sin suficiente estudio de las rutas de vuelo, la transición puede terminar produciendo nuevos daños ambientales en nombre de la sostenibilidad.

Para las comunidades de La Guajira, que ya conviven con presiones históricas sobre el agua, el territorio y la biodiversidad, esta advertencia añade otra capa de complejidad. El desafío no es menor: convertir el viento en energía sin convertir también el cielo de la península en una trampa para las aves que cada año cruzan esa franja del país.

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