La Guardia Civil eleva a más de 88.000 los retornos de migrantes desde Ceuta

Imagen: El País
La Guardia Civil ha calculado en más de 88.000 los retornos de migrantes desde Ceuta a Marruecos, una cifra que supera ampliamente los datos difundidos por Interior sobre los accesos a la ciudad. El contraste vuelve a poner bajo la lupa la opacidad estadística en la frontera más sensible de España.
La Guardia Civil ha situado en más de 88.000 los retornos de migrantes desde Ceuta a Marruecos, según un informe interno que amplía de forma notable el debate sobre la gestión fronteriza en la ciudad autónoma. La cifra, que supera con holgura las estadísticas difundidas por el Ministerio del Interior sobre la entrada de personas a Ceuta, revela una brecha de información que no es menor: habla de cómo se mide, qué se contabiliza y qué queda fuera del relato oficial sobre la frontera sur española.
De acuerdo con el informe del instituto armado, los retornos no se limitan a episodios puntuales de presión migratoria, sino que forman parte de un flujo constante en una frontera marcada por la movilidad irregular, los controles reforzados y la cooperación -a menudo discreta- entre España y Marruecos. Interior, en cambio, ha ofrecido datos sobre entradas y llegadas que no siempre permiten reconstruir con precisión el volumen real de personas interceptadas y devueltas, lo que alimenta la sospecha de que las estadísticas públicas dibujan solo una parte del fenómeno.
El dato importa por una razón central: Ceuta es uno de los puntos más delicados de la política migratoria española y europea. Allí convergen la presión de los saltos fronterizos, la respuesta policial, las devoluciones en caliente y la tensión diplomática con Rabat. Cuando las cifras no coinciden, el problema no es únicamente técnico; también es político, porque condiciona el debate sobre derechos, seguridad, capacidad de acogida y transparencia institucional. Para los migrantes, esa opacidad se traduce en un terreno todavía más incierto, donde la trazabilidad de cada retorno y la garantía de procedimientos se vuelven difíciles de verificar.
Más allá del número, el informe deja una conclusión incómoda para el Gobierno: en la frontera de Ceuta, el control migratorio no solo se juega en el terreno, sino también en la forma de contar lo que ocurre. Y en un asunto tan sensible, la diferencia entre una cifra y otra no es un detalle administrativo, sino una pieza clave para entender la política migratoria real que se aplica en uno de los accesos más conflictivos de Europa.




