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La guerra con Irán le suma a EE. UU. una factura de 38.000 millones y riesgo inflacionario

Hace 2 horas

La guerra con Irán ya le habría costado a Estados Unidos 38.000 millones de dólares, con un efecto que no termina en el campo de batalla. El golpe más sensible podría llegar después, a través de energía más cara, presión sobre la inflación y un rearme que tardaría años en recomponerse.

Estados Unidos ya enfrenta una factura de 38.000 millones de dólares por la guerra con Irán, pero el costo real podría sentirse mucho más allá del presupuesto militar. Según informó clarin colombia, la escalada bélica no solo ha drenado recursos en operaciones y defensa, sino que también abrió un frente económico de mayor alcance: la posibilidad de que el alza del petróleo termine empujando la inflación en el primer trimestre de 2027.

El dato es inquietante por una razón simple: la energía sigue siendo uno de los canales más rápidos para trasladar una crisis geopolítica al bolsillo de los hogares. Si el precio del crudo se mantiene al alza, el impacto no se limitaría a la gasolina. También puede encarecer el transporte, la logística, algunos alimentos y, en general, el costo de vida en una economía que todavía arrastra la sensibilidad de los precios tras los episodios inflacionarios de los últimos años. En paralelo, el desgaste militar ya dejó otra advertencia estratégica: las reservas de municiones se han agotado en niveles que, de acuerdo con la información divulgada, podrían tardar cinco años o más en reponerse.

Ese punto es clave porque muestra que la guerra no solo consume dinero; también expone límites industriales y logísticos de Estados Unidos. La capacidad de sostener un conflicto de alta intensidad depende de cadenas de suministro, fábricas de defensa y contratos de reposición que no se ajustan al ritmo de una ofensiva. En otras palabras, Washington puede gastar rápido, pero reponer inventarios militares toma mucho más tiempo. Y eso tiene consecuencias directas para su política exterior, para su capacidad de disuasión y para su margen de maniobra en un escenario internacional cada vez más tensionado.

Para la gente común, este no es un debate abstracto sobre geopolítica lejana. Si la energía vuelve a dispararse, el golpe se sentirá en la canasta básica, en los costos de transporte y en la capacidad de la Reserva Federal para estabilizar precios sin frenar la economía. Y para América Latina, especialmente economías dependientes del petróleo o muy expuestas a los movimientos del dólar y de los combustibles, una nueva presión inflacionaria en Estados Unidos suele terminar propagándose por la región. La guerra con Irán, en suma, no solo está dejando una cuenta militar enorme: también está sembrando una factura económica de mediano plazo que podría pagarse en 2027 y más allá.

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