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Netanyahu frena el plan de Trump para desarmar a Hamas y eleva la tensión sobre Gaza

Hace 6 horas
Netanyahu frena el plan de Trump para desarmar a Hamas y eleva la tensión sobre Gaza

Imagen: infobae

Benjamin Netanyahu rechazó el plan de 15 puntos impulsado por Donald Trump para desarmar a Hamas en Gaza y dejó claro que no habrá retirada militar israelí sin la eliminación total de la capacidad armada del grupo. La discusión abre una nueva tensión sobre el futuro de la ofensiva, la seguridad de Israel y el destino civil de la Franja.

La ofensiva diplomática de la Junta de Paz impulsada por Donald Trump volvió a chocar de frente con la línea dura de Benjamin Netanyahu. El primer ministro israelí rechazó el documento de 15 puntos que busca encaminar el desarme de Hamas en Gaza y condicionó cualquier repliegue militar a la destrucción completa de las capacidades armadas del grupo extremista, una postura que deja en evidencia lo lejos que sigue estando un acuerdo político de fondo.

Según informó infobae, la propuesta respaldada por la Junta de Paz plantea un camino para desmontar la estructura militar de Hamas y abrir una etapa de estabilización en Gaza bajo supervisión internacional. Pero Netanyahu no está dispuesto a aceptar un retiro israelí sin una garantía absoluta de que el movimiento islamista quede sin capacidad de ataque. Esa exigencia, en términos prácticos, endurece el margen de negociación y vuelve a poner el foco en el dilema central de esta guerra: cómo desarmar a Hamas sin que Israel sienta que está entregando su seguridad a una promesa incierta.

El choque no es menor porque revela la distancia entre la arquitectura diplomática que intenta construir Trump y las prioridades estratégicas de Israel. Para Washington, especialmente si quiere presentar resultados concretos en Medio Oriente, Gaza necesita una salida política que combine seguridad, control territorial y alguna forma de reconstrucción institucional. Para Netanyahu, en cambio, cualquier fórmula que no garantice la neutralización total de Hamas corre el riesgo de ser vista como una concesión prematura. En ese punto, el debate deja de ser solamente militar y pasa a tener consecuencias humanitarias inmediatas: mientras no haya acuerdo, la población civil de Gaza sigue atrapada entre la presión bélica, la devastación y la incertidumbre sobre quién administrará el territorio después.

Lo que ocurra ahora también puede afectar el tablero regional. Si Israel mantiene su rechazo y no acepta un repliegue gradual, el plan de Trump corre el riesgo de quedar como una iniciativa ambiciosa pero sin anclaje real sobre el terreno. Y si, por el contrario, aumentan las presiones internacionales para aceptar algún tipo de desarme supervisado, Netanyahu podría enfrentar costos políticos internos en un país donde la seguridad sigue siendo el criterio más sensible para medir cualquier negociación. En otras palabras, Gaza sigue siendo no solo el frente más explosivo de la guerra, sino también el termómetro de cuánto espacio real existe para una salida diplomática en Medio Oriente.

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