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El TSJM frena el desalojo inmediato de la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol

Hace 2 horas

El TSJM frenó el intento de Ayuso de desalojar de inmediato la acampada por el derecho a la vivienda en Sol. El tribunal ve urgencia, pero exige oír antes al Gobierno central por el posible impacto en el derecho de reunión.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid frenó este lunes la pretensión del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso de desalojar de inmediato la acampada por el derecho a la vivienda instalada en la Puerta del Sol. La sala consideró que sí hay una situación de urgencia, pero concluyó que no puede ordenar una medida tan drástica sin escuchar antes a la Administración General del Estado, en un choque que vuelve a dejar en evidencia la pugna política e institucional alrededor del espacio público en el corazón de Madrid.

Según informó EFE, el tribunal rechazó la petición cautelarísima formulada por la Comunidad de Madrid y subrayó que el desalojo podría afectar el derecho de reunión de las personas que permanecen acampadas, además de generar consecuencias irreversibles si se ejecuta con intervención de las fuerzas de seguridad. Los magistrados también remarcaron que, si llegara a implicar el uso de fuerza para obligar a abandonar el lugar, se trataría de una medida especialmente sensible, por lo que antes de decidir necesitan conocer la versión de la Delegación del Gobierno, a la que dieron de plazo hasta el miércoles a las 9:00 horas para presentar su escrito.

El fondo del conflicto no es menor: detrás de la discusión jurídica hay una batalla política sobre cómo se gestiona la protesta social en uno de los espacios más simbólicos de España. La Comunidad de Madrid sostiene que la acampada constituye una ocupación ilegal del espacio público y que la Delegación del Gobierno ha sido pasiva frente a lo que describe como daños a la Real Casa de Correos y a la estatua del Oso y el Madroño, además de perjuicios para el turismo, el comercio, la higiene y la agenda del 12 de octubre. Pero el tribunal, al menos por ahora, ha puesto el foco en la proporcionalidad de la medida y en que la disolución de una concentración debe ser el último recurso, no el primero. En términos políticos, la decisión le marca un límite a Ayuso y recuerda que el orden público no se resuelve solo con una instrucción de urgencia, sino con garantías y con equilibrio entre seguridad y derechos fundamentales.

Este episodio también revela algo más amplio: la creciente tensión entre las protestas por vivienda, cada vez más visibles en ciudades españolas, y la respuesta de los gobiernos autonómicos y del Estado. Para quienes viven en Madrid, el conflicto no se limita a una plaza ocupada o a una disputa entre administraciones; expone hasta qué punto el encarecimiento de la vivienda, la presión turística y el malestar social están empujando las calles al centro del debate político. Lo que decida el TSJM en las próximas horas no solo afectará a esta acampada concreta: puede sentar un precedente sobre cómo se interviene en futuras movilizaciones sociales en espacios neurálgicos de la ciudad.

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