Colombia

Atlántico pide blindaje energético para edificios ante el golpe de El Niño

Hace 1 hora

La Lonja de Propiedad Horizontal del Atlántico pidió un plan urgente para blindar edificios y conjuntos residenciales ante el impacto del fenómeno de El Niño. La entidad propone ocho medidas, entre ellas paneles solares y un fondo regional de resiliencia energética.

La advertencia llegó desde el Atlántico con un mensaje claro: los edificios y conjuntos residenciales no pueden seguir expuestos a la improvisación frente a los cortes, sobrecostos y fallas de energía que agrava el fenómeno de El Niño. La Lonja de Propiedad Horizontal del departamento pidió un plan urgente de protección energética para este tipo de propiedades, una solicitud que pone sobre la mesa un problema que golpea tanto la vida cotidiana de miles de familias como la sostenibilidad financiera de la administración de inmuebles en la región.

Según informó El Tiempo (Colombia), la organización planteó ocho medidas para reducir la vulnerabilidad energética en edificios y conjuntos, entre ellas la instalación de paneles solares y la creación de un fondo regional de resiliencia energética. La propuesta apunta a que la respuesta no se limite a apagar incendios cuando ya hay racionamientos o aumentos en las tarifas, sino a construir una estrategia de prevención con capacidad de adaptación real. En una zona como el Atlántico, donde el calor y la presión sobre el sistema eléctrico se sienten con más fuerza, el debate no es técnico solamente: toca el bolsillo, la seguridad y la calidad de vida de los residentes.

El llamado de la Lonja no aparece en el vacío. El fenómeno de El Niño suele traducirse en menor disponibilidad hídrica, presión sobre la generación eléctrica y mayor riesgo de encarecimiento del servicio, factores que afectan de forma especial a comunidades cerradas y edificios con alto consumo en zonas comunes, ascensores, bombeo de agua y sistemas de refrigeración. Por eso, la discusión sobre energía en propiedad horizontal ya no puede tratarse como un asunto secundario de administración: es una cuestión de resiliencia urbana. Si se implementan medidas como autogeneración solar, eficiencia energética y fondos de emergencia, los conjuntos podrían ganar autonomía y reducir su exposición a crisis climáticas cada vez más frecuentes.

Lo que está en juego, en el fondo, es una transición que Colombia todavía avanza a paso lento: pasar de reaccionar ante cada temporada seca a planear con criterios de adaptación climática. La propuesta de la Lonja del Atlántico abre una discusión que debería extenderse a otras ciudades del país, donde la propiedad horizontal concentra a millones de personas y donde cualquier falla del sistema eléctrico puede convertirse en un problema colectivo. Si no hay prevención, El Niño no solo seca embalses: también deja al descubierto la fragilidad de la infraestructura cotidiana que sostiene la vida urbana.

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