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La esposa del acusado en Burgos dice que el ataque era contra ella y no contra su suegro

Hace 54 minutos

La esposa del acusado de matar a su suegro en Burgos aseguró ante el jurado que el ataque iba dirigido contra ella y que su marido cambió de plan tras no poder acercarse a su casa. La declaración reforzó la tesis de un crimen marcado por drogas, violencia machista y una familia rota por completo.

La esposa del hombre juzgado por asesinar a su suegro en Burgos sostuvo este miércoles ante el jurado que el ataque no fue un hecho aislado ni un estallido improvisado, sino parte de una intención previa de hacerle daño a ella. Según su versión, el acusado habría modificado su plan inicial después de que ella le exigiera tratamiento por su adicción a la cocaína, y acabó matando al padre de la mujer para conseguir las llaves de la vivienda en la que residía con su hija. La declaración coloca el foco del juicio no solo en el homicidio ocurrido el 3 de octubre de 2024, sino en una escalada de violencia doméstica que, según la testigo, venía creciendo desde hacía años.

La mujer relató ante la Audiencia Provincial de Burgos que la conducta de su esposo cambió de forma visible tras la pandemia, cuando comenzó un consumo continuado de drogas, al que, según explicó, se sumaron episodios de control, amenazas, comportamiento machista y síntomas que ella interpretó como crisis psicóticas. También afirmó que llegó a abandonar el domicilio conyugal, aunque mantuvo el contacto diario con él para insistirle en que buscara ayuda en organizaciones sociales. En su declaración, la testigo defendió que su marido no estaba incapacitado mentalmente y que, por el contrario, “sabía perfectamente lo que hacía” cuando atacó a su padre tras irrumpir en el antiguo domicilio de la pareja con unas llaves que antes le había quitado al suegro, al que agredió y apuñaló hasta causarle la muerte.

El caso tiene una dimensión que va más allá del expediente penal. En España, y también en Colombia, la violencia ejercida dentro de la familia suele venir precedida por dinámicas de control, consumo problemático de sustancias y amenazas que muchas veces no se denuncian a tiempo o se normalizan dentro del hogar. Por eso importa tanto lo que se dirime en Burgos: no solo se juzga si hubo homicidio, sino si el crimen estuvo precedido por un patrón de coerción y temor que terminó con una muerte y con una mujer pidiendo protección policial al descubrir lo ocurrido. La testigo dijo además que recibió desde la cárcel una carta del acusado que, aunque contenía disculpas y aludía al consumo de estupefacientes, ella interpretó como una amenaza directa, lo que incrementó su sensación de miedo.

La jornada dejó también otras piezas del caso: testigos indirectos y agentes de la Policía que participaron en la investigación completaron la sesión oral. Pero el testimonio que más pesa por ahora es el de la viuda del acusado, que describió una relación marcada por la manipulación y la anulación personal, y un entorno familiar devastado tras la pérdida de quien, según dijo, era el principal sostén de la familia. En un juicio como este, cada declaración no solo reconstruye los hechos, sino que dibuja la pregunta de fondo que la justicia deberá responder: si el crimen fue consecuencia de una mente enferma o de una violencia consciente, premeditada y ya anunciada en la intimidad del hogar.

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