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Rusia intensifica ataques para volver invivibles ciudades de Ucrania

Hace 21 horas
Rusia intensifica ataques para volver invivibles ciudades de Ucrania

Imagen: BBC Mundo

Rusia ha escalado en las últimas semanas sus ataques con misiles y drones contra Kiev y otras ciudades clave de Ucrania, golpeando infraestructura civil en medio de una guerra cada vez más orientada a volver inhabitable la vida urbana. La ofensiva pone más presión sobre una población ya exhausta y sobre los servicios básicos del país.

Rusia ha intensificado en las últimas semanas sus ataques con misiles y drones contra Kiev y otras ciudades importantes de Ucrania, en una campaña que ya no solo busca dañar infraestructura militar, sino también golpear el pulso cotidiano de la vida urbana. Escuelas, hospitales, hoteles, centros de datos, trenes y puentes han figurado entre los objetivos alcanzados, según informó BBC Mundo, en una ofensiva que eleva el costo humano de la guerra para la población civil.

El patrón de ataque deja ver una estrategia más amplia: no se trata únicamente de derribar defensas o interrumpir movimientos logísticos, sino de erosionar la capacidad de las ciudades para seguir funcionando con normalidad. Cuando caen servicios esenciales, se paraliza el transporte, se complica la atención médica y se deteriora la conectividad digital, el impacto se multiplica mucho más allá del punto de impacto. En términos prácticos, la guerra entra en la rutina de millones de personas que deben decidir si quedarse, desplazarse o vivir bajo una amenaza permanente.

Este giro no es menor. Ucrania lleva más de tres años intentando sostener su vida civil bajo bombardeos intermitentes, pero la selección de objetivos refuerza la idea de una guerra de desgaste, donde la presión sobre la retaguardia urbana busca quebrar la resistencia social y económica. Para las autoridades ucranianas, cada ataque obliga a redirigir recursos hacia reparación, protección y emergencia; para la ciudadanía, significa noches en refugios, cortes de servicio y una sensación creciente de vulnerabilidad incluso lejos del frente. En una guerra así, la batalla no solo se libra por territorio, sino por la posibilidad misma de vivir en él.

El efecto también rebasa a Ucrania. Mientras se prolonga la ofensiva, crece la incertidumbre sobre la capacidad de las ciudades para sostener población, empleo y actividad productiva en medio de una guerra que ahora apunta de forma más explícita a convertir lo cotidiano en un blanco. Esa es, quizá, la señal más preocupante: cuando el objetivo deja de ser solo conquistar terreno y pasa a ser hacer invivible un país entero, la devastación ya no se mide solo en edificios destruidos, sino en vidas suspendidas.

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