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La ONU presiona a EEUU y Rusia para frenar el vacío nuclear tras caer el START III

Hace 2 horas

La ONU pidió a Estados Unidos y Rusia sentarse a negociar un nuevo tratado nuclear tras el fin del START III, que dejó sin límites vinculantes sus arsenales estratégicos. El vacío llega en el momento más frágil desde la Guerra Fría y eleva el riesgo global.

La Organización de las Naciones Unidas lanzó un llamado urgente a Estados Unidos y Rusia para que negocien un nuevo acuerdo de control de armas nucleares, luego de que expirara el START III, el último gran tratado que mantenía límites vinculantes sobre sus arsenales estratégicos. El mensaje no es menor: por primera vez en décadas, las dos potencias que concentran cerca del 90% del armamento nuclear mundial quedaron sin una camisa de fuerza jurídica que limite la escalada de sus capacidades militares más destructivas.

Según informó infobae mundo, la advertencia de Naciones Unidas llega en un momento en el que la relación entre Washington y Moscú atraviesa uno de sus peores pasajes desde el final de la Guerra Fría. La caducidad del acuerdo no solo elimina mecanismos de verificación y contención que daban cierta previsibilidad al equilibrio nuclear, sino que también abre la puerta a una carrera armamentista menos transparente, más cara y más riesgosa. En la práctica, el fin del tratado significa menos certezas sobre cuántas ojivas tiene cada país, cómo se despliegan y qué margen real existe para una respuesta rápida en caso de crisis.

El trasfondo es claro: cuando desaparecen los límites, aumenta la desconfianza. Y cuando la desconfianza se impone entre potencias nucleares, el mundo entero paga el precio. El START III había funcionado, con todos sus límites, como un dique político y técnico para impedir que la competencia estratégica se saliera de control. Su vencimiento no ocurre en un vacío, sino en medio de tensiones por la guerra en Ucrania, el deterioro de los canales diplomáticos y el regreso de discursos de confrontación que parecían enterrados desde hace tres décadas. Para los gobiernos, el problema es geopolítico; para la ciudadanía, el riesgo es mucho más concreto: más volatilidad internacional, más gasto militar y menos garantías de que un error de cálculo no termine en catástrofe.

La advertencia de la ONU debería leerse como algo más que una declaración diplomática. Es un recordatorio de que la arquitectura global de seguridad, ya debilitada, está entrando en una fase especialmente frágil. Si Washington y Moscú no reabren una negociación seria, el mundo se encaminará hacia un escenario donde el control del poder nuclear dependa menos de reglas y más de la voluntad política del momento. Y en materia atómica, esa es una apuesta demasiado peligrosa para dejarla sin supervisión.

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