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La ranita chilena vuelve a estar en riesgo por un proyecto eléctrico binacional

Hace 20 horas
La ranita chilena vuelve a estar en riesgo por un proyecto eléctrico binacional

Imagen: El País

La ranita chilena que Leonardo DiCaprio ayudó a visibilizar vuelve al centro de una pelea ambiental en Chile. Activistas alertan que una interconexión eléctrica con Argentina podría borrar parte de su hábitat en el Maule.

La presión por expandir la infraestructura energética en Chile ha vuelto a poner contra las cuerdas a la ranita chilena, una especie emblemática y frágil que ya había recibido el respaldo público de Leonardo DiCaprio. Organizaciones ambientalistas advierten que el proyecto de interconexión eléctrica entre Chile y Argentina podría afectar de forma irreversible su hábitat en la región del Maule, un territorio donde la conservación choca cada vez más con la promesa de desarrollo energético.

De acuerdo con lo informado por El País, los activistas sostienen que la obra implicaría intervenir zonas clave para la supervivencia de este anfibio, cuyo rango geográfico es limitado y especialmente vulnerable a los cambios en el ecosistema. La advertencia no es menor: cuando una especie depende de un entorno reducido, cualquier corredor eléctrico, camino de acceso o modificación del suelo puede fragmentar el espacio donde se alimenta, se reproduce y se refugia. En otras palabras, el riesgo no es solo la pérdida de árboles o vegetación, sino la ruptura de un equilibrio biológico delicado.

Este caso resume una tensión cada vez más visible en América Latina: cómo financiar y ejecutar proyectos de infraestructura sin convertir la transición energética en una nueva fuente de daño ambiental. Chile, que busca reforzar su integración eléctrica regional, se enfrenta al desafío de demostrar que la expansión de redes no tiene por qué pasar por encima de ecosistemas sensibles. Pero la experiencia muestra que, cuando faltan estudios sólidos, monitoreo independiente y medidas de mitigación reales, las especies menos visibles terminan pagando la factura del progreso. Y aunque la defensa de una ranita parezca un asunto menor frente a un tendido binacional, en realidad habla de algo mucho más grande: quién decide qué territorios se sacrifican y con qué justificación.

La discusión también expone el peso que pueden tener las figuras públicas en causas ambientales. El apoyo de DiCaprio ayudó a colocar a la ranita chilena en el mapa internacional, pero el ruido mediático no resuelve el fondo del problema. Lo que está en juego ahora es si Chile opta por una infraestructura energética compatible con la protección de su biodiversidad o si repite un patrón conocido en la región: prometer modernización mientras se deja a las especies endémicas al borde del desplazamiento. Para las comunidades locales, el debate no es abstracto; define cómo se usará el territorio, qué empleos se crearán y qué costo ecológico quedará después.

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