Mundo

La crisis de vivienda ya golpea la salud pública, advierte la epidemiología

Hace 1 hora
La crisis de vivienda ya golpea la salud pública, advierte la epidemiología — SANA Prensa Independiente

La Sociedad Española de Epidemiología alerta de que la crisis de vivienda también está dañando la salud pública. Desahucios, alquileres impagables y turistificación agravan ansiedad, desigualdad y aislamiento social.

La crisis de vivienda ya no puede leerse solo como un problema de mercado o de acceso a techo: también es, según la Sociedad Española de Epidemiología, una amenaza directa para la salud pública. La entidad advirtió este jueves que los desahucios, la inseguridad residencial y el encarecimiento del alquiler están deteriorando la salud mental y física de miles de personas, mientras obligan a muchas familias a recortar gastos básicos como alimentación, calefacción, medicamentos o suministros.

En su nuevo posicionamiento, titulado “El derecho a una vivienda digna como derecho a la salud”, la sociedad científica sostiene que vivir en un hogar estable, seguro y asequible es una condición elemental para sostener el bienestar y desarrollar una vida digna. El documento llega en un momento especialmente sensible en España, marcado por movilizaciones ciudadanas por el derecho a la vivienda y por la conmoción social tras el desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años que falleció dos semanas después de haber sido desalojada de su casa. Según recogió EFE, la SEE subraya que la precariedad residencial no solo afecta a quien pierde su vivienda, sino que también golpea la capacidad de las familias para cubrir necesidades básicas y sostener proyectos de vida.

El planteamiento de los epidemiólogos no es nuevo en términos académicos, pero sí resulta políticamente incómodo: la vivienda condiciona la salud tanto como el trabajo o la alimentación. La Organización Mundial de la Salud ya ha documentado que las temperaturas extremas dentro del hogar, el hacinamiento y las humedades se relacionan con más enfermedades respiratorias y cardiovasculares, lesiones y trastornos mentales. La SEE añade además que la amenaza del desahucio se traduce en ansiedad, depresión y malestar psicológico, y que la falta de vivienda estable puede empujar a la exclusión residencial y al sinhogarismo, dos realidades asociadas a mayor mortalidad prematura y peores posibilidades de recibir atención médica continua.

El diagnóstico también pone el foco en dos fuerzas urbanas que están reconfigurando barrios enteros: la turistificación y la gentrificación. Ambas pueden desplazar a vecinos de siempre, encarecer el comercio cotidiano y erosionar las redes de apoyo que sostienen la vida comunitaria. Ese deterioro del tejido social, advierte la sociedad científica, alimenta el aislamiento, la soledad no deseada y el desarraigo. En otras palabras: cuando una ciudad expulsa a sus residentes, no solo pierde vecinos; también debilita una parte de su salud colectiva. Y esa es una factura que termina pagando toda la sociedad.

Noticias relacionadas