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La Unión Europea exige desarmar a Hezbollah para fortalecer al Líbano

Hace 1 hora

La Unión Europea puso sobre la mesa en Beirut una exigencia incómoda para el Líbano: desarmar a Hezbollah si quiere recuperar el control pleno de su territorio. La advertencia llegó de la mano de Kaja Kallas, en medio de tensiones en el sur, diálogo con Israel y el futuro de la FINUL.

La Unión Europea elevó la presión sobre el Líbano al reclamar el desarme de Hezbollah como condición para que el Estado libanés recupere el control efectivo de todo su territorio, una demanda que Kaja Kallas llevó a Beirut durante su visita oficial. La alta representante europea se reunió con autoridades locales y dejó claro que, para Bruselas, la presencia de una milicia armada fuera del mando estatal sigue siendo uno de los principales obstáculos para la estabilidad del país.

Según informó infobae mundo, la discusión se concentró en tres frentes que hoy definen el delicado equilibrio libanés: la situación en el sur del país, el canal de diálogo con Israel y el porvenir de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano, más conocida como FINUL. No es un detalle menor. El sur libanés ha sido durante años el escenario más sensible de la tensión entre Hezbollah e Israel, y cualquier escalada allí tiene impacto directo sobre la población civil, la seguridad fronteriza y la capacidad del gobierno libanés para hacer valer su autoridad.

El mensaje de Kallas llega en un momento en que el Líbano sigue atrapado entre una crisis política prolongada, una economía debilitada y una estructura de poder fragmentada en la que Hezbollah conserva una influencia militar y política decisiva. Para la Unión Europea, ese peso armado no solo complica la soberanía del Estado, sino que también limita cualquier salida duradera a la crisis interna. En la práctica, Bruselas parece advertir que no habrá normalización real mientras el monopolio de la fuerza siga dividido entre el gobierno y un actor no estatal con capacidad de arrastre regional.

La referencia a la FINUL también abre otro frente de discusión. La misión de paz ha sido durante décadas una pieza clave para contener el conflicto en la frontera sur, pero su margen de maniobra depende de un entorno mínimo de estabilidad que hoy está lejos de estar garantizado. Lo que dejó Beirut, en el fondo, fue una señal política clara: Europa quiere empujar al Líbano hacia un modelo de Estado con control territorial pleno, pero ese objetivo choca de frente con la realidad de un país donde las armas, la geopolítica regional y la fragilidad institucional siguen marcando el pulso de cada negociación.

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