Mundo

Rusia redobla los ataques sobre Kiev y Odesa mientras Ucrania golpea refinerías rusas

Hace 4 horas

Rusia lanzó nuevos bombardeos sobre Kiev y Odesa en una ofensiva que volvió a poner en la mira almacenes e infraestructura portuaria. Ucrania, en paralelo, asegura haber respondido golpeando refinerías rusas a más de 1.000 kilómetros de la frontera.

Rusia volvió a golpear este jueves a Kiev y Odesa con ataques que, según la versión ucraniana, impactaron almacenes e infraestructura portuaria en dos ciudades clave para la defensa y el comercio del país. El nuevo bombardeo confirma que la guerra sigue escalando no solo en el frente militar, sino también en la batalla por la logística: quién mueve suministros, quién protege su economía y quién logra sostener más tiempo la presión sobre el otro.

De acuerdo con la información difundida por infobae mundo, Moscú sostiene que sus fuerzas apuntaron contra objetivos militares, una narrativa que suele repetir cada vez que lanza ofensivas de largo alcance contra territorio ucraniano. Kiev, por su parte, respondió afirmando que sus drones y operaciones alcanzaron refinerías rusas ubicadas a más de 1.000 kilómetros de la frontera, una señal de que Ucrania también intenta trasladar el costo de la guerra al interior del territorio ruso y no limitarse a la defensa de sus ciudades. En esa lógica, Odesa sigue siendo un blanco sensible: su infraestructura portuaria no solo tiene valor estratégico, sino que además es vital para el flujo de exportaciones ucranianas y para la estabilidad alimentaria de varios mercados internacionales.

Este episodio importa porque muestra una guerra cada vez más centrada en la infraestructura crítica. Ya no se trata únicamente de líneas de contacto o posiciones militares en el este y el sur de Ucrania. Se trata de puertos, depósitos, refinerías y corredores energéticos capaces de alterar el comercio, encarecer la energía y prolongar la incertidumbre económica. Para la población civil, el efecto es inmediato: más alertas aéreas, más daños en servicios esenciales y más vulnerabilidad en ciudades que ya han vivido meses de ataques intermitentes. Para Europa, y especialmente para los países dependientes del grano, el combustible y las rutas del mar Negro, cada nuevo golpe en Odesa reactiva el temor a disrupciones mayores.

La simultaneidad entre los ataques rusos y la ofensiva ucraniana sobre refinerías sugiere además que ambas partes están buscando demostrar capacidad de penetración y resistencia, incluso lejos de la línea de combate. Esa dinámica complica cualquier expectativa de desescalada a corto plazo. Mientras Moscú intenta sostener la presión sobre la infraestructura ucraniana, Kiev insiste en que también puede tocar activos estratégicos dentro de Rusia. El resultado es una guerra cada vez más extendida, más costosa y con efectos que ya no se limitan a los dos países: golpean precios, comercio y seguridad energética más allá de las trincheras.

Noticias relacionadas