Israel afirma que mató a más de 35 miembros de Hezbollah en el sur de Líbano

Imagen: infobae mundo
Israel afirmó que sus tropas mataron a más de 35 combatientes de Hezbollah en el sur de Líbano durante la última semana. La operación, además, dejó al descubierto un depósito de armas con fusiles, lanzagranadas y cohetes cerca de la frontera.
El Ejército israelí aseguró que en los últimos siete días abatió a más de 35 integrantes de Hezbollah que operaban en el sur de Líbano, en zonas próximas a posiciones israelíes. La información, difundida por las Fuerzas de Defensa de Israel, apunta a una nueva fase de presión militar en la franja fronteriza, donde la tensión entre ambos bandos no ha dejado de escalar y donde cada movimiento se interpreta como una señal de que el conflicto sigue lejos de enfriarse.
Según comunicó la propia institución castrense, soldados de la Brigada 769 realizaron además un allanamiento en un depósito de armas ubicado en un sector que antes estuvo bajo control del grupo libanés. En ese lugar, los militares hallaron fusiles tipo Kalashnikov, lanzagranadas RPG y cohetes, un hallazgo que refuerza la tesis de Israel de que Hezbollah mantiene infraestructura militar activa en el área pese a los golpes recibidos. Para Tel Aviv, este tipo de operaciones busca no solo reducir la capacidad ofensiva del grupo, sino también impedir que se consolide una red de apoyo logístico tan cerca de su frontera norte.
El episodio importa por algo más que el balance militar inmediato. El sur de Líbano lleva meses atrapado en una lógica de represalias cruzadas que amenaza con abrir un frente todavía más amplio, con consecuencias directas para civiles de ambos lados de la línea divisoria. Cada incursión, cada depósito de armas descubierto y cada muerto en la zona fronteriza aumentan el riesgo de una respuesta mayor, en un escenario donde los cálculos de disuasión suelen fallar más rápido de lo que los gobiernos admiten públicamente. Además, el hecho de que Israel sitúe a Hezbollah operando cerca de sus posiciones alimenta la narrativa de una amenaza persistente y justifica, desde su perspectiva, mantener la ofensiva preventiva.
Para Líbano, el problema es todavía más delicado: el país arrastra una crisis política y económica profunda, y cualquier intensificación en el sur golpea a comunidades que ya viven con desplazamientos, miedo y deterioro de servicios básicos. En paralelo, Hezbollah conserva peso militar y político interno, por lo que cada choque con Israel tiene impacto no solo en el frente de combate, sino también en el debate doméstico sobre soberanía, control territorial y costo de seguir subordinando la estabilidad nacional a una lógica de guerra abierta o latente. Lo que ocurra en los próximos días dirá si este operativo fue un golpe aislado o parte de una campaña más amplia para reconfigurar el tablero en la frontera norte israelí.


